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Forista Legendario
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Espero que os guste uno de los últimos artículos que hemos publicado sobre esta maravilla histórica dentro de la casa de Maranello.
"Si eres de los que se emociona con una pantalla táctil del tamaño de una televisión de plasma o con un sistema de mantenimiento de carril que te corrige como una niñera histérica, deja de leer. Aquí hablamos de máquinas que huelen a aceite quemado, que vibran hasta en el tuétano y que tienen la mala costumbre de intentar lanzarte contra un guardarraíl si no sabes lo que haces. Hoy toca arrodillarse ante el Ferrari Dino 206 S, el último gran samurái analógico de Maranello que acaba de aparecer en el mercado para que algún multimillonario con manos de acero se lo lleve a casa."
Por
Morrillu
Ferrari Dino 206 S
Tabla de contenidos
Originalmente, Ferrari quería fabricar 50 unidades para homologarlo en el Grupo 4. Pero claro, esto es Italia en los 60: entre huelgas, siestas y el caos habitual, solo terminaron 18. Así que el 206 S se quedó como un prototipo, una rareza absoluta destinada a los pilotos más valientes y a los coleccionistas con mejor gusto del planeta.
Ferrari Dino 206 S
Hablemos de lo que importa: el corazón de la bestia. Debajo de esa carrocería de aluminio esculpida por los dioses, se esconde un V6 a 65 grados de 2.0 litros. Pero no es un motor cualquiera; es una evolución directa de la Fórmula 1. En su versión más salvaje, el motor Tipo 233, equipa inyección indirecta Lucas y es capaz de aullar a 9.000 rpm.
Para que te hagas una idea: mientras que tu SUV moderno suena como una aspiradora asmática, este Dino produce un grito metálico que podría despertar a los muertos en la Toscana. Entrega 270 CV, lo cual puede parecer poco hoy en día, hasta que te enteras de que el coche pesa 580 kg. Eso es menos que el ego de un influencer.
La relación peso-potencia es tan absurda que acelerar a fondo en este bicho es lo más parecido a que te disparen con un cañón desde un portaaviones.
El coche que ha puesto a RM Sotheby’s en el punto de mira de todo el mundo es el chasis #032. Y no es un ejemplar cualquiera: es el último de los 18 fabricados. Es el clímax, la nota final, la perfección absoluta del modelo.
Fue entregado originalmente en 1900-y-pico (específicamente en 1967) a Corrado Ferlaino, un ingeniero napolitano que, además de tener un gusto exquisito para los coches, acabó comprando el club de fútbol Napoli y fichando a Maradona. Este coche no estuvo guardado bajo una lona acumulando polvo; se batió el cobre en subidas en cuesta y carreras como los 1000 km de Mugello.
Ferrari Dino 206 S
Ferrari Dino 206 S
Conducir este Dino no es «desplazarse». Es una pelea. No hay dirección asistida, así que aparcar requiere los bíceps de Schwarzenegger. No hay frenos ABS, así que si bloqueas, buena suerte. El cambio de marchas es manual, de cinco velocidades, y requiere que seas preciso como un cirujano si no quieres que la caja de cambios te escupa los dientes. Además, es una obra casi de orfebrería.
Es una máquina que te exige todo, pero a cambio te da algo que ningún coche actual podrá darte jamás: alma. Sentirás el calor del motor en tu espalda, el olor a gasolina quemada impregnando tu ropa y la vibración del asfalto directamente en tus riñones.
Ferrari Dino 206 S
El precio estimado ronda los 4 millones de euros. Sí, es una obscenidad. Pero piensa en esto: por ese dinero puedes comprarte un puñado de hiperdeportivos modernos llenos de fibra de carbono y microchips que quedarán obsoletos en cinco años. O puedes comprarte esta joya de 1967, el último de su estirpe, una máquina que seguirá siendo hermosa y emocionante dentro de un siglo.
Si tienes el dinero, cómpralo. Si no, haz como nosotros: quédate mirando las fotos, sube el volumen de algún vídeo donde se escuche ese V6 a 9.000 vueltas y llora un poco por un mundo, el de las máquinas reales, que se nos escapa entre los dedos.
"Si eres de los que se emociona con una pantalla táctil del tamaño de una televisión de plasma o con un sistema de mantenimiento de carril que te corrige como una niñera histérica, deja de leer. Aquí hablamos de máquinas que huelen a aceite quemado, que vibran hasta en el tuétano y que tienen la mala costumbre de intentar lanzarte contra un guardarraíl si no sabes lo que haces. Hoy toca arrodillarse ante el Ferrari Dino 206 S, el último gran samurái analógico de Maranello que acaba de aparecer en el mercado para que algún multimillonario con manos de acero se lo lleve a casa."
Por
Morrillu
Tabla de contenidos
- El «baby» Ferrari con complejo de superioridad
- Un motor que gira más rápido que tu cabeza tras cuatro gintonics
- El ejemplar de la subasta: El Santo Grial (Ferrari Dino 206 S – Chasis #032)
- ¿Por qué deberías vender tus órganos por él?
- Veredicto de Only Real Machines
El «baby» Ferrari con complejo de superioridad
A mediados de los 60, Enzo Ferrari tenía un problema. Los alemanes de Porsche estaban empezando a tocarle las narices en la categoría de 2 litros con el 906. ¿La solución de «Il Commendatore«? Crear una versión a escala de su majestuoso 330 P3. El resultado fue el Ferrari Dino 206 S, una joya mecánica que, a pesar de no llevar el logo del Cavallino Rampante (porque Enzo quería honrar a su hijo fallecido, Dino, con la marca propia de motores V6 diseñados antes de fallecer), gritaba «sangre de Maranello» por cada uno de sus remaches.Originalmente, Ferrari quería fabricar 50 unidades para homologarlo en el Grupo 4. Pero claro, esto es Italia en los 60: entre huelgas, siestas y el caos habitual, solo terminaron 18. Así que el 206 S se quedó como un prototipo, una rareza absoluta destinada a los pilotos más valientes y a los coleccionistas con mejor gusto del planeta.
Un motor que gira más rápido que tu cabeza tras cuatro gintonics
Hablemos de lo que importa: el corazón de la bestia. Debajo de esa carrocería de aluminio esculpida por los dioses, se esconde un V6 a 65 grados de 2.0 litros. Pero no es un motor cualquiera; es una evolución directa de la Fórmula 1. En su versión más salvaje, el motor Tipo 233, equipa inyección indirecta Lucas y es capaz de aullar a 9.000 rpm.
Para que te hagas una idea: mientras que tu SUV moderno suena como una aspiradora asmática, este Dino produce un grito metálico que podría despertar a los muertos en la Toscana. Entrega 270 CV, lo cual puede parecer poco hoy en día, hasta que te enteras de que el coche pesa 580 kg. Eso es menos que el ego de un influencer.
La relación peso-potencia es tan absurda que acelerar a fondo en este bicho es lo más parecido a que te disparen con un cañón desde un portaaviones.
El ejemplar de la subasta: El Santo Grial (Ferrari Dino 206 S – Chasis #032)
El coche que ha puesto a RM Sotheby’s en el punto de mira de todo el mundo es el chasis #032. Y no es un ejemplar cualquiera: es el último de los 18 fabricados. Es el clímax, la nota final, la perfección absoluta del modelo.
Fue entregado originalmente en 1900-y-pico (específicamente en 1967) a Corrado Ferlaino, un ingeniero napolitano que, además de tener un gusto exquisito para los coches, acabó comprando el club de fútbol Napoli y fichando a Maradona. Este coche no estuvo guardado bajo una lona acumulando polvo; se batió el cobre en subidas en cuesta y carreras como los 1000 km de Mugello.
Detalles que te harán babear
- Carrocería Spyder de Piero Drogo: Solo 13 unidades tuvieron esta configuración abierta. Es, posiblemente, la silueta más sexy jamás creada por el hombre. Olvídate del diseño por ordenador; esto es arte a martillazos sobre aluminio.
- Motor Tipo 233 S: Solo dos unidades montaron esta evolución definitiva con inyección Lucas. Es el motor más potente y sofisticado de la serie.
- Certificación Red Book: Después de pegarse un buen talegazo (así nos gustan los coches, que se disfrutan), ha pasado por el quirófano de Ferrari Classiche en 2014 para una restauración total. Está más limpio y ajustado que el día que salió de la fábrica.
¿Por qué deberías vender tus órganos por él?
Conducir este Dino no es «desplazarse». Es una pelea. No hay dirección asistida, así que aparcar requiere los bíceps de Schwarzenegger. No hay frenos ABS, así que si bloqueas, buena suerte. El cambio de marchas es manual, de cinco velocidades, y requiere que seas preciso como un cirujano si no quieres que la caja de cambios te escupa los dientes. Además, es una obra casi de orfebrería.
Es una máquina que te exige todo, pero a cambio te da algo que ningún coche actual podrá darte jamás: alma. Sentirás el calor del motor en tu espalda, el olor a gasolina quemada impregnando tu ropa y la vibración del asfalto directamente en tus riñones.
Veredicto de Only Real Machines
El precio estimado ronda los 4 millones de euros. Sí, es una obscenidad. Pero piensa en esto: por ese dinero puedes comprarte un puñado de hiperdeportivos modernos llenos de fibra de carbono y microchips que quedarán obsoletos en cinco años. O puedes comprarte esta joya de 1967, el último de su estirpe, una máquina que seguirá siendo hermosa y emocionante dentro de un siglo.
Si tienes el dinero, cómpralo. Si no, haz como nosotros: quédate mirando las fotos, sube el volumen de algún vídeo donde se escuche ese V6 a 9.000 vueltas y llora un poco por un mundo, el de las máquinas reales, que se nos escapa entre los dedos.
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