Crisis RELOADED Crisis. Amarraos los machos. Vol. LI

Estado
Cerrado para nuevas respuestas.

Fallout

Forista Legendario
Modelo
Eurofighter
Registrado
3 Ago 2013
Mensajes
13.967
Reacciones
17.355
Bueno, pues los periodicos importantes vuelven a hacerse eco de la situación de mi barrio. Esto es de ABC, de hoy.

Los «niños del disolvente» aterrorizan a Hortaleza: colocones, atracos, cuchillos y violencia gratuita

- Una veintena de menores magrebíes, tutelados por la Comunidad de Madrid, delinquen «colocados» a diario tras inhalar una sustancia altamente tóxica

salto-valla-menores-disolvente1-kKIE--510x349@abc.jpg


El colocón apenas les cuesta tres euros. Son peligrosos, se sienten impunes y no parecen tener control. Pese a que pocos escapan de su actividad delictiva, las personas mayores y los grupos de adolescentes suelen ser sus víctimas predilectas. Entre su sarta de tropelías diarias destacan los robos con intimidación, la quema de contenedores y la violencia gratuita. Cargados con botes de disolvente y bolsas de plástico para inhalarlo, una veintena de menores forman la temida banda de los «niños del disolvente».

El grueso del grupo, de origen magrebí, vive en las residencias de Primera Acogida de Hortaleza (Valdetorres de Jarama, 1) e Isabel Clara Eugenia (Mar Caspio, 8), desde donde salen cada día para desgracia de un vecindario que, harto de la delicada situación, pide con desespero una rápida solución.
Los mayores, entre los 14 y los 17 años, entran y salen del centro de Hortaleza con total libertad; mientras que los pequeños, de menos de 14, hacen lo propio del Clara Eugenia. Si las puertas están cerradas, saltan el muro de los patios sin que ningún trabajador pueda hacer nada por impedírselo.

Se mueven a sus anchas
por la zona, pero también en el entorno de Arturo Soria, Pinar del Rey, San Lorenzo y Villa Rosa. «No respetan nada», protestan dos mujeres frente a la puerta del parque colindante a los dos «fortines» de los adolescentes. Allí, varios de ellos esperan desafiantes el paso de los viandantes.
«¿Tienes un cigarro?», reclaman a todo el que pasa, en lo que muchos afectados señalan como la antesala de gran parte de los ataques. Para colmo, hay veces que se les puede ver con cuchillos u otros objetos punzantes.

El nombre de la «banda del disolvente» está más que justificado. Pese a la advertencia del envase -«puede ser mortal en caso de ingestión y penetración en las vías respiratorias»-, los menores consumen sin reparo esta sustancia tóxica. «Ves a los que tienen como mucho 13 o 14 años con unos colocones que casi no pueden ni andar», apunta Dolores, una inquilina de los bloques más próximos al parque Alfredo Kraus, a un lado del centro comercial de Mar de Cristal. Por ese lugar, aparentemente tranquilo, raro es el día en el que no aparecen. «Hace dos tardes estábamos sentados en una de las mesitas cuando llegaron seis o siete y nos intentaron quitar lo que teníamos encima», remarcan tres jóvenes con poca pinta de dejarse amedrentar. «Nos enfrentamos a ellos y empezaron a lanzar piedras», prosiguen cansados de lidiar con la escena una y otra vez.

bote-disolvente1-kKIE--220x220@abc.jpg


Lo cierto es que son numerosos los episodios violentos que esta banda juvenil ha protagonizado. Aunque los problemas vienen de lejos, en los últimos tiempos parecen haber rebrotado con fuerza. «Cada año entran chavales nuevos y desde hace meses pasan cosas casi todos los días», relata Javier Gallardo, quien desde su terraza ve a diario como se las gastan los malhechores: «La otra noche mi cuñado y yo salimos a gritarles porque iban saltando de techo en techo por los coches y nos contestaron “hijos de p*ta, bajad aquí si tenéis coj*nes”». Con una hija de once años, reconoce sentir miedo e impotencia, sobre todo, «porque a esta edad ya empieza a ir sola a clase».

Precisamente, a los once años fue asaltado el hijo de Fernando Pérez. En 2016 le rodearon junto a un amigo para arrebatarles los teléfonos móviles. «Mi hijo pudo escapar pero a su compañero si se lo quitaron. Los detuvieron y a las dos horas estaban otra vez en la calle», recuerda su padre, consciente de que el pánico entre la pandilla de su pequeño es tal que evitan salir por la zona del atraco: «Se van hacia el Palacio de Hielo porque no quieren pasar por lo mismo». A raíz de aquello, Fernando pidió permiso en la Junta del Distrito para convocar una manifestación. La marcha fue secundada por decenas de residentes, pero desde entonces la protesta se estancó.

Violencia extrema

Ahora, casi dos años después, los vecinos han estallado. La semana pasada se reunieron en la calle para hacer una recopilación de las denuncias presentadas y valorar en común los siguientes pasos a dar. «La impotencia es tal que ya no sabemos qué hacer», protesta Sandra García, agredida el pasado 8 de abril -día de su cumpleaños- por un grupo de nueve niños. «Salí con mi hermano a pasear al perro y vino uno a pedir un cigarro. Le dijimos que no teníamos y ya se acercaron los otros ocho», rememora sin saber en aquel momento lo que sufriría a continuación: «Llamamos a la Policía y salieron corriendo. Cogieron a cuatro y nos dijeron que estuviéramos tranquilos». Sin embargo, nada más retirarse los agentes, uno de ellos echó a correr hacia sus víctimas. «Agarró un palo y me tiró al suelo del golpe. Una patrulla vio la agresión y detuvo al atacante, que fue trasladado a las dependencias del Grupo de Menores de la Policía Nacional (Grume)», resume la afectada, aún a la espera de juicio.

vecinos-hortaleza-banda-disolvente1-kKIE--510x349@abc.jpg


El hecho de que sean menores de edad, algunos incluso por debajo de los 14 y por tanto inimputables, complica sobremanera la labor policial. Las personas mayores, como Pilar Contreras, de 68 años, son su blanco preferido. «Me han asaltado dos veces, la primera me arrancaron la cadena que llevo en el cuello y se fueron. Pero la segunda, además del robo, me tiraron delante de mi marido», incide presa del pánico: «¿Qué si tengo miedo? En cuanto los veo empiezo a temblar».

Tampoco los jóvenes se libran de una violencia desmedida con duras secuelas físicas y psicológicas. A Vanesa le rompieron un diente, como bien refleja en su denuncia. Salía de trabajar y apenas le quedaban 50 metros para llegar a casa. «Noté como me cogían por el cuello», describe. Le quitaron el bolso y trataron de abrir su abrigo para ver si tenía algo más de valor. «Empecé a gritar y me metieron la mano en la boca. Yo les mordí y recibí un puñetazo que me arrancó el diente de cuajo», prosigue a duras penas. Dos individuos fueron apresados: «Uno, mayor de edad, que está en la cárcel; y otro, de 17 años, que fue condenado a 24 meses en un centro de internamiento». El tercer implicado, dada su corta edad, ni siquiera pudo ser arrestado.

La quema de contenedores
es otro de sus «pasatiempos», en ocasiones, con fatales consecuencias para los coches aparcados junto a los mismos. Por si fuera poco, según advierten en la barriada, los robos al descuido en determinados semáforos y la rotura de lunas también están a la orden del día.
 
Última edición:

jmborja

In God I Trust!
Miembro del Club
Modelo
M57 + S54 = 527
Registrado
26 Ene 2002
Mensajes
72.209
Reacciones
115.914
Bueno, pues los periodicos importantes vuelven a hacerse eco de la situación de mi barrio. Esto es de ABC, de hoy.

Los «niños del disolvente» aterrorizan a Hortaleza: colocones, atracos, cuchillos y violencia gratuita

- Una veintena de menores magrebíes, tutelados por la Comunidad de Madrid, delinquen «colocados» a diario tras inhalar una sustancia altamente tóxica

salto-valla-menores-disolvente1-kKIE--510x349@abc.jpg


El colocón apenas les cuesta tres euros. Son peligrosos, se sienten impunes y no parecen tener control. Pese a que pocos escapan de su actividad delictiva, las personas mayores y los grupos de adolescentes suelen ser sus víctimas predilectas. Entre su sarta de tropelías diarias destacan los robos con intimidación, la quema de contenedores y la violencia gratuita. Cargados con botes de disolvente y bolsas de plástico para inhalarlo, una veintena de menores forman la temida banda de los «niños del disolvente».

El grueso del grupo, de origen magrebí, vive en las residencias de Primera Acogida de Hortaleza (Valdetorres de Jarama, 1) e Isabel Clara Eugenia (Mar Caspio, 8), desde donde salen cada día para desgracia de un vecindario que, harto de la delicada situación, pide con desespero una rápida solución.
Los mayores, entre los 14 y los 17 años, entran y salen del centro de Hortaleza con total libertad; mientras que los pequeños, de menos de 14, hacen lo propio del Clara Eugenia. Si las puertas están cerradas, saltan el muro de los patios sin que ningún trabajador pueda hacer nada por impedírselo.

Se mueven a sus anchas
por la zona, pero también en el entorno de Arturo Soria, Pinar del Rey, San Lorenzo y Villa Rosa. «No respetan nada», protestan dos mujeres frente a la puerta del parque colindante a los dos «fortines» de los adolescentes. Allí, varios de ellos esperan desafiantes el paso de los viandantes.
«¿Tienes un cigarro?», reclaman a todo el que pasa, en lo que muchos afectados señalan como la antesala de gran parte de los ataques. Para colmo, hay veces que se les puede ver con cuchillos u otros objetos punzantes.

El nombre de la «banda del disolvente» está más que justificado. Pese a la advertencia del envase -«puede ser mortal en caso de ingestión y penetración en las vías respiratorias»-, los menores consumen sin reparo esta sustancia tóxica. «Ves a los que tienen como mucho 13 o 14 años con unos colocones que casi no pueden ni andar», apunta Dolores, una inquilina de los bloques más próximos al parque Alfredo Kraus, a un lado del centro comercial de Mar de Cristal. Por ese lugar, aparentemente tranquilo, raro es el día en el que no aparecen. «Hace dos tardes estábamos sentados en una de las mesitas cuando llegaron seis o siete y nos intentaron quitar lo que teníamos encima», remarcan tres jóvenes con poca pinta de dejarse amedrentar. «Nos enfrentamos a ellos y empezaron a lanzar piedras», prosiguen cansados de lidiar con la escena una y otra vez.

bote-disolvente1-kKIE--220x220@abc.jpg


Lo cierto es que son numerosos los episodios violentos que esta banda juvenil ha protagonizado. Aunque los problemas vienen de lejos, en los últimos tiempos parecen haber rebrotado con fuerza. «Cada año entran chavales nuevos y desde hace meses pasan cosas casi todos los días», relata Javier Gallardo, quien desde su terraza ve a diario como se las gastan los malhechores: «La otra noche mi cuñado y yo salimos a gritarles porque iban saltando de techo en techo por los coches y nos contestaron “hijos de p*ta, bajad aquí si tenéis coj*nes”». Con una hija de once años, reconoce sentir miedo e impotencia, sobre todo, «porque a esta edad ya empieza a ir sola a clase».

Precisamente, a los once años fue asaltado el hijo de Fernando Pérez. En 2016 le rodearon junto a un amigo para arrebatarles los teléfonos móviles. «Mi hijo pudo escapar pero a su compañero si se lo quitaron. Los detuvieron y a las dos horas estaban otra vez en la calle», recuerda su padre, consciente de que el pánico entre la pandilla de su pequeño es tal que evitan salir por la zona del atraco: «Se van hacia el Palacio de Hielo porque no quieren pasar por lo mismo». A raíz de aquello, Fernando pidió permiso en la Junta del Distrito para convocar una manifestación. La marcha fue secundada por decenas de residentes, pero desde entonces la protesta se estancó.

Violencia extrema

Ahora, casi dos años después, los vecinos han estallado. La semana pasada se reunieron en la calle para hacer una recopilación de las denuncias presentadas y valorar en común los siguientes pasos a dar. «La impotencia es tal que ya no sabemos qué hacer», protesta Sandra García, agredida el pasado 8 de abril -día de su cumpleaños- por un grupo de nueve niños. «Salí con mi hermano a pasear al perro y vino uno a pedir un cigarro. Le dijimos que no teníamos y ya se acercaron los otros ocho», rememora sin saber en aquel momento lo que sufriría a continuación: «Llamamos a la Policía y salieron corriendo. Cogieron a cuatro y nos dijeron que estuviéramos tranquilos». Sin embargo, nada más retirarse los agentes, uno de ellos echó a correr hacia sus víctimas. «Agarró un palo y me tiró al suelo del golpe. Una patrulla vio la agresión y detuvo al atacante, que fue trasladado a las dependencias del Grupo de Menores de la Policía Nacional (Grume)», resume la afectada, aún a la espera de juicio.

vecinos-hortaleza-banda-disolvente1-kKIE--510x349@abc.jpg


El hecho de que sean menores de edad, algunos incluso por debajo de los 14 y por tanto inimputables, complica sobremanera la labor policial. Las personas mayores, como Pilar Contreras, de 68 años, son su blanco preferido. «Me han asaltado dos veces, la primera me arrancaron la cadena que llevo en el cuello y se fueron. Pero la segunda, además del robo, me tiraron delante de mi marido», incide presa del pánico: «¿Qué si tengo miedo? En cuanto los veo empiezo a temblar».

Tampoco los jóvenes se libran de una violencia desmedida con duras secuelas físicas y psicológicas. A Vanesa le rompieron un diente, como bien refleja en su denuncia. Salía de trabajar y apenas le quedaban 50 metros para llegar a casa. «Noté como me cogían por el cuello», describe. Le quitaron el bolso y trataron de abrir su abrigo para ver si tenía algo más de valor. «Empecé a gritar y me metieron la mano en la boca. Yo les mordí y recibí un puñetazo que me arrancó el diente de cuajo», prosigue a duras penas. Dos individuos fueron apresados: «Uno, mayor de edad, que está en la cárcel; y otro, de 17 años, que fue condenado a 24 meses en un centro de internamiento». El tercer implicado, dada su corta edad, ni siquiera pudo ser arrestado.
La quema de contenedores es otro de sus «pasatiempos», en ocasiones, con fatales consecuencias para los coches aparcados junto a los mismos.

Por si fuera poco, según advierten en la barriada, los robos al descuido en determinados semáforos y la rotura de lunas también están a la orden del día.

Nunca entendí, mi entenderé, que delincuentes menores de edad estén blindados por ley.
Sí entiendo una Ley del Menor que proteja a los menores que son víctimas.
¿¡Pero a los que son delincuentes y más aún si son reincidentes …!?
 

Antonio333

Forista
Modelo
e39 520i
Registrado
25 Ago 2014
Mensajes
1.275
Reacciones
1.980
Nuevo
Jejejeje, me acaba de llegar por WHATSAPP.
@Antonio333

ME GUSTARÍA QUE ME EXPLICASE ALGUIEN POR QUÉ PELIGRAN LAS PENSIONES Y NO PELIGRAN LAS AYUDAS A LOS INMIGRANTES Y OTROS COLECTIVOS QUE NUNCA HAN COTIZADO UN EURO.

@Gavira , me citaste en el otro....me conecto poco la verdad. No me gusta entrar en estos hilos y hace tiempo que no lo hago, al final termino cabreándome y paso. Está claro lo que te envié, mucho cuento con lo de las pensiones y para las ayudas a inmigrantes, paguitas a todo quisqui, observatorios femin*zis, etnias protegidas, gente que nunca ha currado , etc, etc, etc, para esos no se cuestiona nada, hay que ser idiota pero que muy idiota para tener ese pensamiento muy propio de la izmierda. Hala, ya no entro más, ahora podemitas y similares ya me podéis poner como los trapos. Chau , chau
 
Última edición:

jaudi

Forista Legendario
Modelo
S4 & SLK350
Registrado
22 Abr 2009
Mensajes
12.184
Reacciones
12.485
Nunca entendí, mi entenderé, que delincuentes menores de edad estén blindados por ley.
Sí entiendo una Ley del Menor que proteja a los menores que son víctimas.
¿¡Pero a los que son delincuentes y más aún si son reincidentes …!?

Yo tampoco lo entiendo. Dejamos que los "chavales" hagan lo que quieran hasta los 17 años y 364 días y luego queremos que a partir de los 18 se porten como ciudadanos ejemplares.. :wacky:

Yo creo que estoy abducido porque el sentido común me dice una cosa pero la TV, las manifas, los políticos, la prensa, etc. dicen todo lo contrario. Ya lo puse en otro post mucho más atrás, que cualquier día bebo del pozo, levanto el puño y me vuelvo "normal".. y a los normales que os den :bag:
 

botminik

Clan Leader
Miembro del Club
Registrado
10 Jun 2009
Mensajes
112.959
Reacciones
430.847
:pompous::pompous::pompous::pompous:


FERNANDO SÁNCHEZ DRAGÓ

29 ABR. 2018 05:55

----


¿Amor y pedagogía a la manera de Unamuno? Lo contrario. Me quedo de un aire al leer en la prensa que Macron, ese napoleoncito con aspecto de gominola, no contento con imponer cuantiosas multas y hasta penas de cárcel a los varones que miren a las mujeres, se dispone a aplicar el trágala de la escolaridad obligatoria a partir del tercer cumpleaños. Creo que fue Bernard Shaw quien dijo que su educación terminó el día en que lo llevaron al colegio. Razón llevaba. Yo fui al mío cuando tenía seis años recién cumplidos y ya sabía leer, escribir, hacer cuentas y corretear sin control de adultos por las calles aledañas al domicilio familiar. ¿Era un niño prodigio? No. Tuve una fantástica profesora particular -luego se volvió loca- que me enseñó las primeras letras y los primeros números, y recibí al mismo tiempo las lecciones callejeras, espontáneas y no sujetas a ningún plan de estudio que me impartía el trato con los golfillos libérrimos y felices que hacían de las suyas en aquel Madrid sin coches, sin bicicletas, sin yonquis, sin manteros, sin yihadistas, sin antisistemas, sin maratonetas, sin bolardos, sin agentes de movilidad, sin cámaras, sin manifestantes, sin indignados, sin cacas de perro y sin alcaldesas empeñadas en cerrar todas las escotillas de la libertad, incluyendo la del tránsito por las calzadas. Tampoco, por cierto, había guarderías, hermosa palabra que hoy proscriben los camuñas de la corrección política. Yo seguiré empleándola hasta que los émulos de Torquemada me amordacen con el bozal de los circunloquios y la peste del lenguaje inclusivo. Pero vuelvo a lo que iba, esto es, al infanticidio legal, pues infanticidio es la abducción, lobotomía, confinamiento y adoctrinamiento implícitos en la medida nazi, espartana y bolchevique propuesta por Macron. No es la única que se avecina. En España ya corre el rumor de que van a incluir en el menú de la enseñanza primaria una asignatura fiscal para que los niños aprendan a hacer la declaración de la renta y enseñen a sus padres cómo hacerla. Monstruoso, ¿no?, y más aún lo es que a la gente le parezca natural. En cuanto a lo de las miradas a las chicas... ¡Pero si las chicas también miran a los chicos guapos! ¿Cómo medirán ese delito? ¿Calibrándolo en dioptrías? Hasta el amor quieren cargarse, pues a menudo la chispa de su ignición comienza en las pupilas. Ojos claros, serenos... Gutierre de Cetina daría hoy con sus huesos en la cárcel. ¿A do vamos?
 

*NANO*

Clan Leader
Modelo
LFA,MC12,F1
Registrado
27 Ene 2007
Mensajes
146.673
Reacciones
350.162
Bueno, pues los periodicos importantes vuelven a hacerse eco de la situación de mi barrio. Esto es de ABC, de hoy.

Los «niños del disolvente» aterrorizan a Hortaleza: colocones, atracos, cuchillos y violencia gratuita

- Una veintena de menores magrebíes, tutelados por la Comunidad de Madrid, delinquen «colocados» a diario tras inhalar una sustancia altamente tóxica

salto-valla-menores-disolvente1-kKIE--510x349@abc.jpg


El colocón apenas les cuesta tres euros. Son peligrosos, se sienten impunes y no parecen tener control. Pese a que pocos escapan de su actividad delictiva, las personas mayores y los grupos de adolescentes suelen ser sus víctimas predilectas. Entre su sarta de tropelías diarias destacan los robos con intimidación, la quema de contenedores y la violencia gratuita. Cargados con botes de disolvente y bolsas de plástico para inhalarlo, una veintena de menores forman la temida banda de los «niños del disolvente».

El grueso del grupo, de origen magrebí, vive en las residencias de Primera Acogida de Hortaleza (Valdetorres de Jarama, 1) e Isabel Clara Eugenia (Mar Caspio, 8), desde donde salen cada día para desgracia de un vecindario que, harto de la delicada situación, pide con desespero una rápida solución.
Los mayores, entre los 14 y los 17 años, entran y salen del centro de Hortaleza con total libertad; mientras que los pequeños, de menos de 14, hacen lo propio del Clara Eugenia. Si las puertas están cerradas, saltan el muro de los patios sin que ningún trabajador pueda hacer nada por impedírselo.

Se mueven a sus anchas
por la zona, pero también en el entorno de Arturo Soria, Pinar del Rey, San Lorenzo y Villa Rosa. «No respetan nada», protestan dos mujeres frente a la puerta del parque colindante a los dos «fortines» de los adolescentes. Allí, varios de ellos esperan desafiantes el paso de los viandantes.
«¿Tienes un cigarro?», reclaman a todo el que pasa, en lo que muchos afectados señalan como la antesala de gran parte de los ataques. Para colmo, hay veces que se les puede ver con cuchillos u otros objetos punzantes.

El nombre de la «banda del disolvente» está más que justificado. Pese a la advertencia del envase -«puede ser mortal en caso de ingestión y penetración en las vías respiratorias»-, los menores consumen sin reparo esta sustancia tóxica. «Ves a los que tienen como mucho 13 o 14 años con unos colocones que casi no pueden ni andar», apunta Dolores, una inquilina de los bloques más próximos al parque Alfredo Kraus, a un lado del centro comercial de Mar de Cristal. Por ese lugar, aparentemente tranquilo, raro es el día en el que no aparecen. «Hace dos tardes estábamos sentados en una de las mesitas cuando llegaron seis o siete y nos intentaron quitar lo que teníamos encima», remarcan tres jóvenes con poca pinta de dejarse amedrentar. «Nos enfrentamos a ellos y empezaron a lanzar piedras», prosiguen cansados de lidiar con la escena una y otra vez.

bote-disolvente1-kKIE--220x220@abc.jpg


Lo cierto es que son numerosos los episodios violentos que esta banda juvenil ha protagonizado. Aunque los problemas vienen de lejos, en los últimos tiempos parecen haber rebrotado con fuerza. «Cada año entran chavales nuevos y desde hace meses pasan cosas casi todos los días», relata Javier Gallardo, quien desde su terraza ve a diario como se las gastan los malhechores: «La otra noche mi cuñado y yo salimos a gritarles porque iban saltando de techo en techo por los coches y nos contestaron “hijos de p*ta, bajad aquí si tenéis coj*nes”». Con una hija de once años, reconoce sentir miedo e impotencia, sobre todo, «porque a esta edad ya empieza a ir sola a clase».

Precisamente, a los once años fue asaltado el hijo de Fernando Pérez. En 2016 le rodearon junto a un amigo para arrebatarles los teléfonos móviles. «Mi hijo pudo escapar pero a su compañero si se lo quitaron. Los detuvieron y a las dos horas estaban otra vez en la calle», recuerda su padre, consciente de que el pánico entre la pandilla de su pequeño es tal que evitan salir por la zona del atraco: «Se van hacia el Palacio de Hielo porque no quieren pasar por lo mismo». A raíz de aquello, Fernando pidió permiso en la Junta del Distrito para convocar una manifestación. La marcha fue secundada por decenas de residentes, pero desde entonces la protesta se estancó.

Violencia extrema

Ahora, casi dos años después, los vecinos han estallado. La semana pasada se reunieron en la calle para hacer una recopilación de las denuncias presentadas y valorar en común los siguientes pasos a dar. «La impotencia es tal que ya no sabemos qué hacer», protesta Sandra García, agredida el pasado 8 de abril -día de su cumpleaños- por un grupo de nueve niños. «Salí con mi hermano a pasear al perro y vino uno a pedir un cigarro. Le dijimos que no teníamos y ya se acercaron los otros ocho», rememora sin saber en aquel momento lo que sufriría a continuación: «Llamamos a la Policía y salieron corriendo. Cogieron a cuatro y nos dijeron que estuviéramos tranquilos». Sin embargo, nada más retirarse los agentes, uno de ellos echó a correr hacia sus víctimas. «Agarró un palo y me tiró al suelo del golpe. Una patrulla vio la agresión y detuvo al atacante, que fue trasladado a las dependencias del Grupo de Menores de la Policía Nacional (Grume)», resume la afectada, aún a la espera de juicio.

vecinos-hortaleza-banda-disolvente1-kKIE--510x349@abc.jpg


El hecho de que sean menores de edad, algunos incluso por debajo de los 14 y por tanto inimputables, complica sobremanera la labor policial. Las personas mayores, como Pilar Contreras, de 68 años, son su blanco preferido. «Me han asaltado dos veces, la primera me arrancaron la cadena que llevo en el cuello y se fueron. Pero la segunda, además del robo, me tiraron delante de mi marido», incide presa del pánico: «¿Qué si tengo miedo? En cuanto los veo empiezo a temblar».

Tampoco los jóvenes se libran de una violencia desmedida con duras secuelas físicas y psicológicas. A Vanesa le rompieron un diente, como bien refleja en su denuncia. Salía de trabajar y apenas le quedaban 50 metros para llegar a casa. «Noté como me cogían por el cuello», describe. Le quitaron el bolso y trataron de abrir su abrigo para ver si tenía algo más de valor. «Empecé a gritar y me metieron la mano en la boca. Yo les mordí y recibí un puñetazo que me arrancó el diente de cuajo», prosigue a duras penas. Dos individuos fueron apresados: «Uno, mayor de edad, que está en la cárcel; y otro, de 17 años, que fue condenado a 24 meses en un centro de internamiento». El tercer implicado, dada su corta edad, ni siquiera pudo ser arrestado.

La quema de contenedores
es otro de sus «pasatiempos», en ocasiones, con fatales consecuencias para los coches aparcados junto a los mismos. Por si fuera poco, según advierten en la barriada, los robos al descuido en determinados semáforos y la rotura de lunas también están a la orden del día.

A Carmena y su manada le gusta esta noticia.

Welcome refugees.
 

tronco39

Clan Leader
Modelo
Unos cuantos
Registrado
16 Ago 2007
Mensajes
31.263
Reacciones
57.807
Bueno, pues los periodicos importantes vuelven a hacerse eco de la situación de mi barrio. Esto es de ABC, de hoy.

Los «niños del disolvente» aterrorizan a Hortaleza: colocones, atracos, cuchillos y violencia gratuita

- Una veintena de menores magrebíes, tutelados por la Comunidad de Madrid, delinquen «colocados» a diario tras inhalar una sustancia altamente tóxica

salto-valla-menores-disolvente1-kKIE--510x349@abc.jpg


El colocón apenas les cuesta tres euros. Son peligrosos, se sienten impunes y no parecen tener control. Pese a que pocos escapan de su actividad delictiva, las personas mayores y los grupos de adolescentes suelen ser sus víctimas predilectas. Entre su sarta de tropelías diarias destacan los robos con intimidación, la quema de contenedores y la violencia gratuita. Cargados con botes de disolvente y bolsas de plástico para inhalarlo, una veintena de menores forman la temida banda de los «niños del disolvente».

El grueso del grupo, de origen magrebí, vive en las residencias de Primera Acogida de Hortaleza (Valdetorres de Jarama, 1) e Isabel Clara Eugenia (Mar Caspio, 8), desde donde salen cada día para desgracia de un vecindario que, harto de la delicada situación, pide con desespero una rápida solución.
Los mayores, entre los 14 y los 17 años, entran y salen del centro de Hortaleza con total libertad; mientras que los pequeños, de menos de 14, hacen lo propio del Clara Eugenia. Si las puertas están cerradas, saltan el muro de los patios sin que ningún trabajador pueda hacer nada por impedírselo.

Se mueven a sus anchas
por la zona, pero también en el entorno de Arturo Soria, Pinar del Rey, San Lorenzo y Villa Rosa. «No respetan nada», protestan dos mujeres frente a la puerta del parque colindante a los dos «fortines» de los adolescentes. Allí, varios de ellos esperan desafiantes el paso de los viandantes.
«¿Tienes un cigarro?», reclaman a todo el que pasa, en lo que muchos afectados señalan como la antesala de gran parte de los ataques. Para colmo, hay veces que se les puede ver con cuchillos u otros objetos punzantes.

El nombre de la «banda del disolvente» está más que justificado. Pese a la advertencia del envase -«puede ser mortal en caso de ingestión y penetración en las vías respiratorias»-, los menores consumen sin reparo esta sustancia tóxica. «Ves a los que tienen como mucho 13 o 14 años con unos colocones que casi no pueden ni andar», apunta Dolores, una inquilina de los bloques más próximos al parque Alfredo Kraus, a un lado del centro comercial de Mar de Cristal. Por ese lugar, aparentemente tranquilo, raro es el día en el que no aparecen. «Hace dos tardes estábamos sentados en una de las mesitas cuando llegaron seis o siete y nos intentaron quitar lo que teníamos encima», remarcan tres jóvenes con poca pinta de dejarse amedrentar. «Nos enfrentamos a ellos y empezaron a lanzar piedras», prosiguen cansados de lidiar con la escena una y otra vez.

bote-disolvente1-kKIE--220x220@abc.jpg


Lo cierto es que son numerosos los episodios violentos que esta banda juvenil ha protagonizado. Aunque los problemas vienen de lejos, en los últimos tiempos parecen haber rebrotado con fuerza. «Cada año entran chavales nuevos y desde hace meses pasan cosas casi todos los días», relata Javier Gallardo, quien desde su terraza ve a diario como se las gastan los malhechores: «La otra noche mi cuñado y yo salimos a gritarles porque iban saltando de techo en techo por los coches y nos contestaron “hijos de p*ta, bajad aquí si tenéis coj*nes”». Con una hija de once años, reconoce sentir miedo e impotencia, sobre todo, «porque a esta edad ya empieza a ir sola a clase».

Precisamente, a los once años fue asaltado el hijo de Fernando Pérez. En 2016 le rodearon junto a un amigo para arrebatarles los teléfonos móviles. «Mi hijo pudo escapar pero a su compañero si se lo quitaron. Los detuvieron y a las dos horas estaban otra vez en la calle», recuerda su padre, consciente de que el pánico entre la pandilla de su pequeño es tal que evitan salir por la zona del atraco: «Se van hacia el Palacio de Hielo porque no quieren pasar por lo mismo». A raíz de aquello, Fernando pidió permiso en la Junta del Distrito para convocar una manifestación. La marcha fue secundada por decenas de residentes, pero desde entonces la protesta se estancó.

Violencia extrema

Ahora, casi dos años después, los vecinos han estallado. La semana pasada se reunieron en la calle para hacer una recopilación de las denuncias presentadas y valorar en común los siguientes pasos a dar. «La impotencia es tal que ya no sabemos qué hacer», protesta Sandra García, agredida el pasado 8 de abril -día de su cumpleaños- por un grupo de nueve niños. «Salí con mi hermano a pasear al perro y vino uno a pedir un cigarro. Le dijimos que no teníamos y ya se acercaron los otros ocho», rememora sin saber en aquel momento lo que sufriría a continuación: «Llamamos a la Policía y salieron corriendo. Cogieron a cuatro y nos dijeron que estuviéramos tranquilos». Sin embargo, nada más retirarse los agentes, uno de ellos echó a correr hacia sus víctimas. «Agarró un palo y me tiró al suelo del golpe. Una patrulla vio la agresión y detuvo al atacante, que fue trasladado a las dependencias del Grupo de Menores de la Policía Nacional (Grume)», resume la afectada, aún a la espera de juicio.

vecinos-hortaleza-banda-disolvente1-kKIE--510x349@abc.jpg


El hecho de que sean menores de edad, algunos incluso por debajo de los 14 y por tanto inimputables, complica sobremanera la labor policial. Las personas mayores, como Pilar Contreras, de 68 años, son su blanco preferido. «Me han asaltado dos veces, la primera me arrancaron la cadena que llevo en el cuello y se fueron. Pero la segunda, además del robo, me tiraron delante de mi marido», incide presa del pánico: «¿Qué si tengo miedo? En cuanto los veo empiezo a temblar».

Tampoco los jóvenes se libran de una violencia desmedida con duras secuelas físicas y psicológicas. A Vanesa le rompieron un diente, como bien refleja en su denuncia. Salía de trabajar y apenas le quedaban 50 metros para llegar a casa. «Noté como me cogían por el cuello», describe. Le quitaron el bolso y trataron de abrir su abrigo para ver si tenía algo más de valor. «Empecé a gritar y me metieron la mano en la boca. Yo les mordí y recibí un puñetazo que me arrancó el diente de cuajo», prosigue a duras penas. Dos individuos fueron apresados: «Uno, mayor de edad, que está en la cárcel; y otro, de 17 años, que fue condenado a 24 meses en un centro de internamiento». El tercer implicado, dada su corta edad, ni siquiera pudo ser arrestado.

La quema de contenedores
es otro de sus «pasatiempos», en ocasiones, con fatales consecuencias para los coches aparcados junto a los mismos. Por si fuera poco, según advierten en la barriada, los robos al descuido en determinados semáforos y la rotura de lunas también están a la orden del día.
Me lo imagino. Por Barajas pasan unos cuantos menores indocumentados o con documentación falsa que se convierten en MENAS en desamparo que llegan a España muchos de ellos traídos por mafias, los cuales son trasladados a los centros de acogida de Hortaleza según edad.
Los que no tienen donde ir se quedan un tiempo y al ser un centro abierto campan a sus anchas por los alrededores, y evidentemente los que son malotes en sus países de origen pues aquí siguen la racha. Los que son traídos por mafias pues tardan cero coma en fugarse con lo que su objetivo de entrar en España está consumado.
Así son las leyes del menor, suma y sigue con sus esperpentos... :facepalm:
 

botminik

Clan Leader
Miembro del Club
Registrado
10 Jun 2009
Mensajes
112.959
Reacciones
430.847
Guardias civiles, tras el 1-O: «Ya no merece la pena vivir aquí. Es irrespirable»
Los agentes destinados en Cataluña y sus familias describen una atmósfera de aislamiento. Los secesionistas señalan con odio a sus hijos pequeños

«Mamá, ¿a ti qué bandera te gusta más la estelada o la española?, le pregunta a Lorena su hijo, que aún no ha cumplido seis años, bajo la sombra de la que preside el cuartel en el que viven en Solsona (Lérida). «La que a ti te guste, cariño, pero ya sabes que somos españoles», le responde su madre con el entusiasmo justo para satisfacer la curiosidad del niño. «Son muy pequeños, no tienen por qué entrar en ese discurso en el colegio», cuenta disgustada. Lorena es catalana -ahí nació y ahí vive- y está casada con Pedro, guardia civil y padre de sus dos hijos. Ni las banderas ni el secesionismo se sientan a la mesa de esta familia que volvió a la tierra de ella desde la de él (Canarias) para que sus padres les echaran una mano con los críos.


«Presume de su papá»

La menor tiene dos años y su mayor interés se concentra en las andanzas de Peppa Pig, pero el de cinco ya entra machaconamente en la competición de banderas a fuerza de discurso aprendido. El primer día de clase tras el referéndum ilegal -el lunes 2 de octubre del año pasado-lo sacaron al patio del colegio junto a sus compañeros de infantil (de tres a seis años) para contarles que la Policía había pegado a la gente. «Mi niño presume de que su papá es policía, para él es un orgullo y no quiero que nadie le arrebate su inocencia».


Solsona ronda los 9.000 habitantes, está gobernado por ERC y en el pequeño cuartel solo viven cuatro familias: dos con hijos y dos sin. «No nos limpian ni la calle por orden del Ayuntamiento», cuenta Pedro Jesús Rodríguez, su marido, que nació en la isla de La Palma y mira a su alrededor con escepticismo y asombro. «En 50 kilómetros a la redonda del cuartel es la única bandera de España que se puede ver». Es el secretario general de la Asociación Unificada de Guardia Civil (AUGC) en Lérida y le asoma el carácter reinvidicativo. «Se han vuelto locos. Los pueblos pintados de amarillo, las carreteras, los plásticos por todas partes...» Describe una atmósfera asfixiante, de pueblo, de aislamiento, de tolerancia ejercida en una sola dirección. «Mi mujer catalana, de padres catalanes, no se siente integrada. ¿Alguien cree que eso es normal?».

Hace tres años se difundió un cartel del Carnaval de Solsona con el reclamo «ven a matar a españoles» y la imagen de una mujer empuñando una pistola. Ese es el ambiente de partida. A la pregunta de si se ha sentido odiado, Pedro no lo duda. «Por algunos es evidente, que sí».

«Los guardias civiles son unos animales, solo saben dar palos»; «parecen perros rabiosos»; «¿estarás contento con lo que hizo ayer tu padre?». Son tres de las expresiones con las que profesores de un instituto de Sant Andreu de la Barca (Barcelona) se dirigieron a hijos de guardias civiles tras el referéndum y que han acabado esta semana con la denuncia de la Fiscalía por un delito de incitación al odio.


El hijo de Laura (nombre ficticio porque le preocupa que la señalen con el suyo) volvió del colegio y le soltó a su padre: «He visto vídeos en clase de tus compañeros pegando a la gente». El niño tiene siete años. Su padre, guardia civil en el puerto de Tarragona, le recordó que a él también le regañaba si no obedecía... «La directora del colegio es independentista. Tienen pancartas colgadas dentro del centro, pegatinas pidiendo la libertad de los políticos encarcelados, un muñeco vestido de amarillo...», enumera Laura, que oyó los gritos contra la Guardia Civil procedentes del patio mientras paseaba a su perro. «Soy catalana para mi desgracia a día de hoy, pero también soy española y no me respetan».

Cuenta Laura, que atraviesa un momento vital complicado, que empiezan eliminándote en la red social Facebook y acaban sin dirigirte la palabra por la calle. «Eso son los indepes, los que el otro día le chillaron a mi hermana que dónde iba con esa mierda de pulsera (una de España). Yo no quiero explicarle a mi hijo cosas que no le corresponden por edad ni forman parte de nuestra vida, pero tengo miedo de que tomen represalias contra él por ser hijo de un guardia».

solsona-disturbios-independencia-kKCG--510x349@abc.jpg


Viven en un pueblo de Tarragona -«ni se te ocurra poner el nombre tampoco»-, advierte; un pueblo tomado por el amarillo, que se ha convertido en la llave para no ser un apestado y estar en el círculo en determinados ambientes.

«Me dicen los profesores que le ponga TV3 para que vea los dibujos en catalán, pero esa es mi pequeña venganza», resume esta catalana cuya familia es de origen madrileño. Ella y su marido tomaron una decisión drástica: él ha pedido el traslado a Ceuta. No se lo han dado. Van a insistir y eso que el cambio le supone a Laura cambiar sus revisiones médicas oncológicas. «Ceuta, porque nos permite seguir manteniendo nuestra casa aquí, a ver si se calma el ambiente».

El artículo 155
El cultivo de esta fractura social ha sido lento, macerado y no parece que el 155 esté enmendando plana alguna. «Mi hijo no me dijo nada, pero un amigo suyo llegó a casa con un papel muy bien doblado: “Mami, traigo una cosa muy importante aquí”. Era la estelada que la habían dibujado en clase, ¡con cinco años!», explica Lorena noqueada aún por la fractura social que ha reducido de forma progresiva su círculo de amistades.

«Yo me llevo bien con mis compañeros de trabajo pero el grupo de amigos se ha roto y otros nos hablan a la fuerza. Las relaciones se han enturbiado, son falsas. El otro día me preguntaron qué opinaba de los detenidos por los CDR. Mi respuesta fue: yo no opino nada que luego todo se sabe». Trabaja en un supermercado y vive en un cuartel. Lo normal, si no fuera por el enrarecimiento que se ha adueñado de la normalidad. Lorena es la segunda generación de catalanes que hunden sus raíces en Cádiz y el mar de olivos de Córdoba. Dice que no se ha enfrentado cara a cara con familiares aunque las redes sociales sí han sido escenario de batalla entre la parentela. «Me han dolido comentarios, insultos a la Guardia Civil. Pedro es el padre de mis hijos y no lo tolero».

«Estamos creando un pequeño País Vasco, el aislamiento y el silencio se empieza a parecer». Son palabras de Francisco Javier Favorecido, de la Unión General de Guardia Civil (UGC) en Tarragona. Ha pasado 25 de sus 45 años en Cataluña. A este pontevedrés le queda un rastro poco evidente de su acento gallego y soslaya el discurso de medias tintas. «Tengo que comerme la bandera independentista en la plaza del pueblo con el 155 vigente y no pasa nada. Los independentistas se han crecido porque nadie les ha rebatido y ahora nos vemos así».

Él no tiene hijos y esa circunstancia le ahorra el trago de muchos compañeros porque es claro que el caso denunciado por la Fiscalía no es único. Su mujer, que trabaja en la recepción de un gran hotel, es una empleada anónima en ese entorno. «Todos nos sentimos mal, sobre todo el que no vive en un cuartel». Sin rastro de provocación, reflexiona: «Si mi mujer o yo nos dedicáramos a forrar la plaza de plásticos rojos, sería vandalismo. Como son amarillos, y son ellos, se mira para otro lado».

Amarillo y verde
Pedro y Lorena describen el día a día. Ellos sí viven en un cuartel, en el de Solsona, donde el amarillo y el verde son enemigos declarados. «El fin de semana pasado estuvimos en un cumpleaños de un niño de clase. Los castellano hablantes nos sentamos en unas mesas y los que hablan catalán en otras. Solo nos juntamos para la tarta», describe con resignación Pedro Rodríguez. Responde rotundo a la pregunta de si es tan evidente la fractura social después del día 1 de octubre. «No sé si el nacionalismo feroz y más radical lo despertó TV3 o nuestra actuación, pero es un hecho».

«Yo esto no lo había vivido nunca», le da la razón su mujer. «Cada uno pensaba como pensaba pero eso no rompía las relaciones. Nosotros hemos perdido muchos amigos». Su marido lo confirma. «Me han llegado a decir barbaridades: “Abre los ojos, sois unos asesinos, de qué lado estáis". Todo el mundo cree que la Guardia Civil es el PP y obviamente hay de todo».

Este agente, al que le encantaría regresar a su tierra, lo tiene claro: «Estamos abandonados por las instituciones y al no tener la Guardia civil competencias aquí nos ven como una policía residual». Lorena lo lleva a su día a día. «Es un trago muy difícil. Solo lo puedes entender si vives aquí. ¿Tú crees que un crío de cinco años puede decir que no se junta con niños que hablan castellano? Esto es lo que llevo peor. No soportaría que se metieran con mis hijos».

«Nos vamos»
La hija de Claudia (también nombre ficticio) es demasiado pequeña para sufrir escarnio, humillación u odio en sus carnes, pero sus padres no. La niña tiene dos años y asiste a la guardería, ajena a la deriva totalitaria y excluyente en la que se han sumido muchos de sus vecinos. Su madre es guardia civil en un pueblo de Tarragona. Su padre trabaja como vigilante. Ambos son gallegos y llevan ocho años afincados en Cataluña. «Nos vamos. Esto ha sido la gota que colma el vaso. En cuanto salgan vacantes nos marchamos», cuentan a dúo.

«Me he sentido odiada solo por decir que soy guardia civil e incluso sin decirlo». Su marido asiente: «Gente con la que tenía trato se cruza de acera para evitar saludarme». La agente marca el 3 de octubre del año pasado como uno de los peores de su vida. «He tenido miedo por mí, por la nena y por mi marido. Eran más de mil personas delante del cuartel (las conocíamos a casi todas) y dentro estábamos seis».

Cuenta Claudia que el día 1 fue complejo, aunque no tuvieron una participación activa ni salieron del cuartel. «Sufrimos una tensión y unos nervios horribles por qué no sabíamos cuál iba a ser nuestra actuación, pero el día 3 fue mucho peor. Había 40 o 50 tractores delante del cuartel además de gente de toda la comarca. El alcalde estaba a la cabeza, con los bomberos. Yo tenía que recoger a mi niña de la guardería y no podía salir. Mi marido tuvo que ir a buscarla y llegó varias horas tarde al trabajo».

Francisco, que tampoco se llama Francisco, pero sí es su marido, completa el relato: «Tuve que pasar entre la gente, claro, y allí estaban las profesoras de la guardería, el frutero, el farmacéutico... ya casi no nos hablan». En su pueblo adoptivo tampoco luce la bandera de España, solo esteladas: en el Ayuntamiento y en el hospital, en las rotondas de las entradas, en las ventanas... En el balcón del consistorio cuelga también la pancarta de apoyo a los «presos políticos».

Los balcones y las plazas recuerdan a otros tiempos y otras latitudes; sin muertos pero con un silencio parecido que arrincona a la minoría. Las banderas han cobrado un protagonismo extemporáneo y definitivo, pero aun así la oficial permanece desaparecida. «Si no piensas como ellos, estás solo. A nosotros nos queda una pareja de amigos y algunos conocidos», cuenta Francisco. «Ya no merece la pena vivir aquí. La gente antes era cerrada, ahora es irrespirable». Palabra de Claudia. Palabra de guardia.

Declaraciones de policías
Lorena, mujer de un guardia civil

«Mi hijo presume: mi papá es policía, para él es un orgullo y yo no quiero que nadie le arrebate su inocencia y le diga que pega a la gente».

«Son muy pequeños, no tienen por qué entrar en ese discurso», reflexiona, tras relatar que su hijo le preguntó si prefería la bandera española o la estelada.

«Yo me llevo bien con mis compañeros de trabajo, pero el grupo de amigos se ha roto y otros nos hablan a la fuerza. Las relaciones se han enturbiado, son falsas».

Claudia, guardia civil en Tarragona

«Me he sentido odiada solo por decir que soy guardia civil e incluso sin decirlo. Gente con la que tenía trato se cruza de acera para evitar saludarme».

«He tenido miedo por mí, por la nena y por mi marido. Eran más de mil personas delante del cuartel (las conocíamos a casi todas) y dentro estábamos seis».

«Nosotros ya hemos decidido irnos. En cuanto salgan vacantes nos marchamos. Ya no merece la pena vivir aquí. La gente antes era cerrada, ahora es irrespirable».

Pedro, guardia civil en Solsona (Lérida)

«Estamos abandonados por las instituciones y al no tener la Guardia Civil competencias aquí nos ven como una policía residual».

«Mi mujer catalana, de padres catalanes, no se siente integrada. ¿Alguien cree que eso es normal?».

«El fin de semana estuvimos en un cumpleaños de un niño de clase. Los castellano hablantes nos sentamos en unas mesas y los que hablan catalán en otras».

Francisco Javier, guardia civil en Tarragona

«Tengo que comerme la bandera independentista en la plaza del pueblo con el artículo 155 vigente y no pasa nada. Se han crecido porque nadie les ha rebatido»

«Estamos creando un pequeño País Vasco, el aislamiento y el silencio se empieza a parecer. Todos nos sentimos mal, sobre todo el que no vive en el cuartel»

«Si mi mujer o yo nos dedicáramos a forrar la plaza de plásticos rojos, sería vandalismo. Como son amarillos, y son ellos, se mira para otro lado»

Laura, mujer de un guardia civil

«Soy catalana para mi desgracia a día de hoy, pero también soy española y no me respetan».

«Esos son los independentistas, los que el otro día le chillaron a mi hermana que dónde iba con esa mierda de pulsera (una pulsera con la bandera de España)».

«Yo no quiero explicarle a mi hijo (de siete años) cosas que no le corresponden por edad ni forma parte de nuestra vida, pero tengo miedo de que tomen represalias contra él por ser hijo de un guardia civil».
 

botminik

Clan Leader
Miembro del Club
Registrado
10 Jun 2009
Mensajes
112.959
Reacciones
430.847
Nicaragua, enclave del último fracaso de la «revolución bolivariana»

La represión de las protestas contra Ortega, que se ha cobrado más de 60 muertos, subraya la crisis de la izquierda populista
 

Tóloyen

Clan Leader
Registrado
30 Mar 2009
Mensajes
15.251
Reacciones
16.424
Según se cuenta en los medios por aquí, niña de 19 años se va a las fiestas de unas facultades de la Universidad de Murcia, conoce a un chico, los dos borrachines a f*llar se van. Luego baja a casa y PAPÁ se va a denunciar una violación ..... :eek: ..... se la lleva al hospital de la Arrixaca ..... .... ..... dan con el chaval, duerme en los calabozos de la Policía Nacional ...... pasa a disposición judicial ....... y una mujer ..... :

La juez deja en libertad al joven acusado de violación durante una macrofiesta en la UMU

A los 19 años ya pueden votar y se supone que son responsables de sí mismos plenamente. Aunque los que vamos vistiendo canas los veamos ecos unos críos, yo creo que hay que tratarlos como adultos. No entiendo qué hace el padre yendo a denunciar. Como mucho a acompañarla como apoyo.

Yo ahí le ponía de multa a la hija y al padre la misma noche en prisión que al otro. Y a los otros detenidos les diría que el padre está allí por violación, a ver cómo se siente.


Nunca entendí, mi entenderé, que delincuentes menores de edad estén blindados por ley.
Sí entiendo una Ley del Menor que proteja a los menores que son víctimas.
¿¡Pero a los que son delincuentes y más aún si son reincidentes …!?

La ley se supone que está para proteger al débil. La ley del menor debe protegerlo de quienes puedan hacerle algún tipo de daño pero JAMÁS quitarle toda responsabilidad, porque entonces se le hace víctima de sí mismo.
 

Sechs

CEO DOS CFA
Moderador
Miembro del Club
Modelo
Fardier Cugnot
Registrado
24 Abr 2006
Mensajes
120.300
Reacciones
228.429

botminik

Clan Leader
Miembro del Club
Registrado
10 Jun 2009
Mensajes
112.959
Reacciones
430.847
Para una cosa buena que dicen... biggrin que no hay nada más asqueroso que ver colillas en la arena :stop:



¿Qué no hay nada más asqueroso? Uffff, tú las playas no las frecuentas mucho….:chulo:

Te sientas, pones tu sombrilla y, en solo 5 minutos, el comportamiento incívico de la gente es lo más común.

Yo guardo mis colillas y, como las papeleras están a rebosar, me las llevo de vuelta.
 

Spidiman

Clan Leader
Miembro del Club
Modelo
e61 530i
Registrado
17 Jun 2012
Mensajes
24.834
Reacciones
70.535
Según se cuenta en los medios por aquí, niña de 19 años se va a las fiestas de unas facultades de la Universidad de Murcia, conoce a un chico, los dos borrachines a f*llar se van. Luego baja a casa y PAPÁ se va a denunciar una violación ..... :eek: ..... se la lleva al hospital de la Arrixaca ..... .... ..... dan con el chaval, duerme en los calabozos de la Policía Nacional ...... pasa a disposición judicial ....... y una mujer ..... :

La juez deja en libertad al joven acusado de violación durante una macrofiesta en la UMU
Sabéis lo único que nos va a salvar de esta oleada femin**i en que estamos viviendo éstos últimos tiempos? Las propias mujeres con dos dedos de frente, afortunadamente la inmensa mayoría. El principal problema son los calzonazos en forma de padres como ese incapaz de reconocer que su niñita con 19 años se las come dobladas (como todos/todas, y esto no es de ahora) y los poluticuchos "progresistas" que son incapaces de salirse del discursito de lo políticamente correcto que ellos mismos han diseñado, amplificando sistemáticamente las demandas de esas asociaciones que no quieren que se les desmonte el chiringuito.
 

Garvan90

Clan Leader
Registrado
19 Ago 2006
Mensajes
16.086
Reacciones
28.664
Pues vota a VOX. biggrin

La ley cambiaría serieamente para toda esta chusma.

Ya está bien de que entre aquí todo el mundo como Pedro por su casa y se dedique a delinquir día sí y día también. De las ayudas que reciben prefiero ni pronunciarme.
Pues si es eso verdad ya tienen un voto.
 

*NANO*

Clan Leader
Modelo
LFA,MC12,F1
Registrado
27 Ene 2007
Mensajes
146.673
Reacciones
350.162
Pues si es eso verdad ya tienen un voto.

Básicamente, controlar la inmigración actual, que no tiene ningún control. Y no solo no se controla, sino que se dan ayudas a todo bicho viviente. Y el que entre, que se adapte; solo faltaría.

Control de fronteras, cierre de mezquitas fundamentalistas...

AE9_AB40_B-_D050-4290-9_B05-_DF8_A6626_EBE7.png
 

Spidiman

Clan Leader
Miembro del Club
Modelo
e61 530i
Registrado
17 Jun 2012
Mensajes
24.834
Reacciones
70.535
Cita a post moderado
Cuando me compré mi primer piso en Barcelona, a un kilómetro más o menos estaba el poblado chabolista y de las drogas de Zona Franca, en Can Tunis. Evidentemente, los problemas que que daban los yonkis en su ruta para ir y venir a hacer su compra del chute diario las puedes imaginar: comercios acojonados, agresiones, tirones, robos de todo tipo, vandalismo... De hecho, Zona Franca en los años 80 y 90 era sino la zona más chunga de Barcelona junto con La Mina, la siguiente en peligrosidad. Total, que yo llegue ahí en plena efervescencia de manifestaciones de los vecinos, que estaban hasta las narices. Mi piso está al principio de todo, tocando con Gran Vía, con lo cual me afectaba bastante poco. Pero en las zonas más próximas al puerto la situación era insostenible y los vecinos se echaron a la calle, cortando la Gran Vía en sus manifestaciones una vez a la semana. En breve consiguieron que se desmantelara con excavadoras la zona chabolista, y que se desplazara la venta de drogas a otros lugares de la ciudad de forma bastante más diseminada, evitando la concentración de este tipo de núcleos que dan tantos problemas. El cambio que ha dado el barrio es espectacular, pasando a ser una zona igual de segura que el resto de las zonas de Barcelona. Unido a la expansión comercial, la edificación de la Ciutat de la Justicia y todo el plan que han edificado a continuación, equipamientos, zonas verdes etcétera, el barrio no parece el mismo.

El tocho este venía a cuento de que unos años después intentaron construir un centro de día en zona franca, os podéis imaginar la reacción vecinal cómo fue. Vamos, como que no hicieron ni el proyecto del centro y se lo llevaron a otro lado.

Yo a este tipo de gentuza, yonkis, delincuentes, menores asalvajados por la calle, no los quiero cerca de mí. Y tenemos un problema grave con la proliferación de estos centros del buenísmo descontrolado, al final acaba explotandote en las manos. Cuando se den cuenta de esto quizá algo cambie en nuestras políticas de inmigración, pero mientras tanto la única manera de luchar contra ello en este país es conseguir que le endilguen el problema a otro. Es muy triste, pero es así.
 
Última edición por un moderador:

ZIBOR

Forista Legendario
Modelo
C3PO
Registrado
5 Ene 2006
Mensajes
8.712
Reacciones
36.830
El problema de hacer leyes que dan el poder al que denuncia sin consecuencias en caso de falsedad es que permite su uso indiscriminado como arma vengativa. Las denuncias por mal trato o violación son algo muy serio que en caso demostrado de falsedad debe ir acompañado de una buena sanción por daños y perjuicios al denunciado. El problema radica en los lobbies de presión organizada que cada día se sienten más fuertes, estando infiltrados en medios de comunicación y poder. Consiguen lo que quieren de unos gobernantes y políticos que nos están llevando a la más auténtica decadencia social.

Por suerte las mujeres son más inteligentes y sensatas que las femin*zis.
 

Spidiman

Clan Leader
Miembro del Club
Modelo
e61 530i
Registrado
17 Jun 2012
Mensajes
24.834
Reacciones
70.535
El problema de hacer leyes que dan el poder al que denuncia sin consecuencias en caso de falsedad es que permite su uso indiscriminado como arma vengativa. Las denuncias por mal trato o violación son algo muy serio que en caso demostrado de falsedad debe ir acompañado de una buena sanción por daños y perjuicios al denunciado. El problema radica en los lobbies de presión organizada que cada día se sienten más fuertes, estando infiltrados en medios de comunicación y poder. Consiguen lo que quieren de unos gobernantes y políticos que nos están llevando a la más auténtica decadencia social.

Por suerte las mujeres son más inteligentes y sensatas que las femin*zis.
No sé por dónde ley una entrevista a uno de los que redactaron la ley de violencia de genero, que venía a decir que tuvieron que elegir entre preservar los derechos constitucionales o salvar vidas, eligiendo lo segundo. Vamos, que para proteger a unos despojas de sus derechos a otros, justo lo que la ley no debe hacer. Y así nos va.
 

ZIBOR

Forista Legendario
Modelo
C3PO
Registrado
5 Ene 2006
Mensajes
8.712
Reacciones
36.830
Sa
Cuando me compré mi primer piso en Barcelona, a un kilómetro más o menos estaba el poblado chabolista y de las drogas de Zona Franca, en Can Tunis. Evidentemente, los problemas que que daban los yonkis en su ruta para ir y venir a hacer su compra del chute diario las puedes imaginar: comercios acojonados, agresiones, tirones, robos de todo tipo, vandalismo... De hecho, Zona Franca en los años 80 y 90 era sino la zona más chunga de Barcelona junto con La Mina, la siguiente en peligrosidad. Total, que yo llegue ahí en plena efervescencia de manifestaciones de los vecinos, que estaban hasta las narices. Mi piso está al principio de todo, tocando con Gran Vía, con lo cual me afectaba bastante poco. Pero en las zonas más próximas al puerto la situación era insostenible y los vecinos se echaron a la calle, cortando la Gran Vía en sus manifestaciones una vez a la semana. En breve consiguieron que se desmantelara con excavadoras la zona chabolista, y que se desplazara la venta de drogas a otros lugares de la ciudad de forma bastante más diseminada, evitando la concentración de este tipo de núcleos que dan tantos problemas. El cambio que ha dado el barrio es espectacular, pasando a ser una zona igual de segura que el resto de las zonas de Barcelona. Unido a la expansión comercial, la edificación de la Ciutat de la Justicia y todo el plan que han edificado a continuación, equipamientos, zonas verdes etcétera, el barrio no parece el mismo.

El tocho este venía a cuento de que unos años después intentaron construir un centro de día en zona franca, os podéis imaginar la reacción vecinal cómo fue. Vamos, como que no hicieron ni el proyecto del centro y se lo llevaron a otro lado.

Yo a este tipo de gentuza, yonkis, delincuentes, menores asalvajados por la calle, no los quiero cerca de mí. Y tenemos un problema grave con la proliferación de estos centros del buenísmo descontrolado, al final acaba explotandote en las manos. Cuando se den cuenta de esto quizá algo cambie en nuestras políticas de inmigración, pero mientras tanto la única manera de luchar contra ello en este país es conseguir que le endilguen el problema a otro. Es muy triste, pero es así.
¿Sabes dónde los mandaron para dejar Barcelona limpia para las olimpiadas? Pues muchos a Valencia donde construyeron un barrio con viviendas apartado en Paterna. El barrio la Coma. Ciudad sin ley.

Esto sentó muy mal en Valencia y fue otra de las cosas que propicio que la gente dejara de votar al PSOE por traicionar a sus paisanos.
 

Spidiman

Clan Leader
Miembro del Club
Modelo
e61 530i
Registrado
17 Jun 2012
Mensajes
24.834
Reacciones
70.535
Cita a post moderado
Basta ver lo que ya ha ocurrido en las capitales mundiales que han pasado por eso hace años. Se crearán ghettos de los que a los que viven allí desde siempre no les queda otra que largarse, si pueden. El que no pueda irse, está jodido.
 
Última edición por un moderador:

Spidiman

Clan Leader
Miembro del Club
Modelo
e61 530i
Registrado
17 Jun 2012
Mensajes
24.834
Reacciones
70.535
Sa

¿Sabes dónde los mandaron para dejar Barcelona limpia para las olimpiadas? Pues muchos a Valencia donde construyeron un barrio con viviendas apartado en Paterna. El barrio la Coma. Ciudad sin ley.

Esto sentó muy mal en Valencia y fue otra de las cosas que propicio que la gente dejara de votar al PSOE por traicionar a sus paisanos.
Eso fue unos años antes de lo que yo comento, que era en el 99-00. Te aseguro que se dejaron unos cuantos en Zona Franca. Pero bueno, que en los 80-90 el problema de las drogas era a escala nacional, desgraciadamente.

En Sevilla para la Expo '92 hicieron lo mismo, de hecho hasta a nivel policial se crearon grupos especializados en limpiar las calles para ese evento. La pelicula Grupo 7 trata de pasada ese tema.
 
Última edición:

ZIBOR

Forista Legendario
Modelo
C3PO
Registrado
5 Ene 2006
Mensajes
8.712
Reacciones
36.830
Vaya que si!

Ahora resulta que el del gato en la cabeza va a tener más mano izquierda que su predecesor Obama.

El mundo no deja de sorprenderme. Comunicado oficial de las dos Coreas hermanándose para la desnuclearización de sus países :eek: Yo creo que le han dado un ácido o algo al norcoreano loco y está flipando, porque semejante cambio de tercio no es normal.

O eso, o le han mandado un aviso off the record cómo hicieron con Gadafi hace muchos años cuando en forma de pepinazo en su casa, y se le han bajado los humos...
Parece ser que en el último ensayo nuclear se les fue la mano y se han cargado la montaña donde realizaban los ensayos que ahora amenaza con colapsar y expulsar la radioactividad amenazando la región, con lo cual no pueden realizar más ensayos. Como sabréis la radiación no tiene fronteras y amenaza a China directamente. Los líderes chinos han comprendido el peligro y han presionado para un cambio en el rumbo del régimen norcoreano.
 

ObiWan

Almost dead
Miembro del Club
Modelo
230e at
Registrado
26 Feb 2011
Mensajes
77.582
Reacciones
268.807
Parece ser que en el último ensayo nuclear se les fue la mano y se han cargado la montaña donde realizaban los ensayos que ahora amenaza con colapsar y expulsar la radioactividad amenazando la región, con lo cual no pueden realizar más ensayos. Como sabréis la radiación no tiene fronteras y amenaza a China directamente. Los líderes chinos han comprendido el peligro y han presionado para un cambio en el rumbo del régimen norcoreano.

Tal cual, el uranio el plutonio es lo que tienen.
 
Estado
Cerrado para nuevas respuestas.
Arriba