Yo estuve en un equipo de Formula Student durante un par de años. Quizá sea un poco raro tener un filólogo entre tanto ingeniero, pero también tenía práctica con el mundo del hierro y sobre todo me encargaba de los textos, documentos, redes sociales y demás.
Visto desde fuera parece fácil. Se ven monoplazas pequeñitos y bastante simples, pero detrás hay mucho estudio sobre todo por la normativa. La Formula Student busca preparar a los estudiantes para el mundo de la competición, y en la competición la normativa es la biblia. En cada pieza que haces tienes que comprobar normativa tres veces.
Tampoco hay que olvidar que en la Formula Student no solo están las pruebas dinámicas, sino las estáticas, donde se evalúa el proyecto en sí, con sus costes, un estudio de mercado para comercializar un número determinado de monoplazas para otros equipos,... La competición es mucho más que el monoplaza que se ve.
Cuando fui a la competición en la edición de la FS Sapin 2015 fue una pasada. Nosotros éramos un equipo que se presentaba por primera vez con un monoplaza que trabajo teníamos en que funcionara así que pasar la normativa era una utopía. Y sin pasar normativa no podías presentarte a las pruebas dinámicas. Pero aquello ya era un primer escalón, el hecho de presentarse ahí con un monoplaza. Y al llegar ahí lo que se notaba era la diferencia de presupuestos entre equipos. Si nosotros que acabábamos de empezar no llegábamos a los 20.000€ de presupuesto, bastantes equipos españoles pasaban con creces de los 100.000€. Pero luego en otra liga estaban los alemanes, que si algunos iban con presupuestos que rondaban el millón de €, otros se acercaban a los dos millones.
Nosotros teníamos un par de juegos de ruedas que los guardábamos como si fueran oro. Y luego nos íbamos a la Social Zone de la zona de acampada, atracábamos el remolque de un equipo alemán que tenían lleno de cerveza de arriba a abajo, literalmente y nos poníamos a jugar a darle a la botella con un neumático. Muchos pensamientos hubo de ir llevándonos los neumáticos de darle a la cerveza.
Si conocéis a alguien que se plantee el hecho de participar en algo así, decidle que ni lo dude. Se va a partir el lomo con el equipo, pero es una experiencia impagable.