Taxis sin control

Gavira

Tr3s españoles, cu4tro opiniones.
Miembro del Club
Modelo
CX5 2.5i AWD ⚡
Registrado
28 May 2004
Mensajes
115.435
Reacciones
146.216
diariosur
En plena Costa del Sol :bash:
Después nos quejamos de cómo nos va...


Taxis sin control



Es el eterno problema. En el aeropuerto y la estación coger uno es una odisea, sobre todo si se va cerca. Algunos conductores admiten que no les gusta hacer trayectos cortos y reconocen que la autorregulación no es suficiente.

JUEVES, 29 de noviembre. 12 de la mañana. En el pleno del Ayuntamiento se debaten las nuevas tarifas del taxi, y una algarada de los conductores asalariados, opuestos a la medida, obliga a interrumpir la sesión durante cinco minutos. Al mismo tiempo, Javier Ruiz y Ana López aterrizan en el aeropuerto de Málaga. Tienen que viajar con frecuencia, y aseguran que lo que ocurre aquí no tiene parangón. «¿Un taxi? Que te lleven a la ciudad es una odisea. Te dicen que pases al siguiente y te tratan con malos modos, al parecer el porte no les sale rentable», asegura la pareja. Tanto es así que han optado por llamar a la familia o a algún amigo. Para ahorrarse malos ratos.

No es una situación exclusiva del aeropuerto. En la estación María Zambrano (Renfe, Málaga) también se produce, según denuncian los afectados. Con la grabadora conectada muchos taxistas niegan que estas prácticas sean generalizadas. Con la boca pequeña algunos las admiten, pero las justifican en el creciente intrusismo por parte de particulares y de vehículos de los pueblos, y piden más control. Desde el Ayuntamiento abogan por que el sector sea capaz de aislar a los que actúan de forma ilegítima. Unos y otros ponen sus cartas sobre la mesa.

LOS USUARIOS

¿Quién me lleva?
Negativa a hacer trayectos cortos

Los viajeros del aeropuerto que van a la capital tienen todas las de perder, por ser un trayecto económico, frente a un porte, por ejemplo, a Marbella. Las quejas son habituales. «Preguntan y, si responde que va a Málaga le dicen que coja el siguiente», explican trabajadores de Aena, testigos habituales de estas prácticas. Ello da lugar a situaciones dantescas, en el que la negativa del primero ocasiona una cadena de rechazos, y en la que el cliente se ve obligado a llamar a varias puertas antes de conseguir alguien que lo lleve a casa. «El que quiere ir a Málaga lo tiene crudo, y no todo el mundo vive en Estepona». La diferencia entre un servicio y otro es considerable: menos de 20 euros frente a 60.

«Más de uno manda para atrás el servicio que no le interesa para intentar cargar un cliente más ventajoso. Los insultos y los conatos de agresiones son casi a diario, entre ellos, pero también con los pasajeros que reprochan su actitud. Al final tienen que llamar a la Policía Local», agregan. Existe un puesto muy cerca, precisamente, de la parada de taxis, aunque los usuarios afirman que rara vez los sancionan.

También en la estación de trenes los conductores hacen lo posible por evitar los viajeros de corto recorrido. Al final alguno siempre acepta, pero los malos modos están a la orden del día. Lo saben bien los trabajadores de Vialia, que presencian las frecuentes protestas del resto de compañeros cuando uno intenta hacer trampas. «Hay jaleo todos los días, hay mucho descontrol con los turnos», indican.

La vigilancia de la Policía Local brilla por su ausencia. Sólo un agente de seguridad privada vela por que los vehículos usen correctamente el carril de subida y bajada de viajeros. Lo que ocurra en la cola de los taxis es otro problema.

LOS TAXISTAS

Cada vez más intrusismo
La falta de control pasa factura al sector

Los taxistas reconocen los casos de rechazo a hacer determinados servicios, aunque los consideran puntuales. Primero, por la presión del resto de conductores; y segundo, por la importante caída de ingresos que sufre el sector.

Arturo Kindelán, presidente de la Asociación de Asalariados del Taxi, reconoce que a veces algunos conductores se niegan a hacer recorridos cortos, y asegura que no hay ningún tipo de control. «En el aeropuerto vienen taxis de los pueblos y coches de alquiler con conductor, hasta de Cádiz. Ellos van a la carta, mientras que nosotros nos comemos el menú. Nos llevamos al señor que va a Málaga y ellos el de Marbella, Estepona y Sotogrande».

La clave está en la merma de clientes, por el aumento de las alternativas, como el nuevo autobús del aeropuerto a Marbella. «Si todos van a Málaga no te cunde el día. A veces pones mala cara, pero no tienes más remedio que llevarlo. Hay que hacer malabarismos para cubrir la cuenta».

Ni siquiera los turnos de descanso se están respetando, a juicio de este profesional. «La mayoría paramos los domingos, y por eso faltan taxis ese día. Pero si se da mal la semana salimos y recuperamos algo».

Ángel de Mula, presidente de los Autónomos del taxi (Aumat), reconoce estas prácticas, y lo achaca a la falta de vigilancia: «Llevamos mucho tiempo detrás de la policía municipal, la parada del aeropuerto mueve intereses económicos muy importantes, hay picaresca y hemos pedido que haya siempre presencia de la autoridad». Sin embargo, le causa sorpresa que ocurra ahora, por la bajada de ingresos. «Se da de noche, cuando no hay control». De Mula afirma que es una minoría, «una ínfima parte que no respeta el turno de parada».

«En el aeropuerto se mueven diez millones de viajeros al año, es razón suficiente para pensar que debe tener su propia policía autónoma, no la de la barriada de Churriana, y de forma continua», afirma. Considera que la situación se ha paliado gracias al personal de Aena que organiza la cola, y hace un llamamiento a los usuarios: «Pido que ejerzan sus derechos, que denuncien ante el Instituto Municipal del Taxi con el número de licencia».

Sobre la situación en la estación de Renfe, el presidente de Aumat es tajante: «Nos preocupa muchísimo. El AVE llega en cuatro días y va a convertir Renfe en un segundo aeropuerto». Por ello, reclama un servicio de policía específico y un ordenamiento de la parada riguroso, «que evite que los taxis de los pueblos utilicen el parking para recoger viajeros en el hall».

EL AYUNTAMIENTO

Confía en la autorregulación
Refuerzo de la Policía Local en la estación

El equipo de gobierno municipal es consciente del problema, pero sigue confiando en la autorregulación del sector. Ante la próxima llegada del AVE, el director del Área de Tráfico, José Gordo, asegura que se producirá un refuerzo de la Policía Local en la estación, por el incremento previsto de viajeros. Asimismo, anuncia que el ente responsable, Adif, dispondrá de controladores para ayudar a los usuarios, como ya ocurre en el aeródromo. «Hemos mantenido reuniones con los taxistas y la policía y creemos que no habrá problemas», comenta.

Sobre las quejas de los usuarios, José Gordo se muestra preocupado, pero asegura que es muy difícil controlar la selección de los clientes: «Conocemos las quejas y las llevamos a la asociación de taxistas. Deben ser los propios taxistas los que tomen conciencia y se organicen. Prestan un buen servicio, pero da mala imagen por cuatro energúmenos». «Estamos analizando soluciones porque el servicio es público. Las medidas deben aplicarse de acuerdo con la asociación de taxistas. La policía no puede estar siempre encima de las paradas, pero no podemos consentir que se vayan de rositas».
 
Arriba