En línea con la prueba de nuestro compañero...
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BMW M235i xDrive Gran Coupé | Prueba
La versión más potente de la gama Serie 2 Gran Turismo, de 306 caballos, destaca por su excelente relación entre consumo y prestaciones, dado que gasta mucho menos carburante que cualquier alternativa de potencia parecida. Cuesta un mínimo de 58 900 euros y tiene peores cualidades deportivas que otras berlinas mucho más baratas.
BMW Serie 2 Gran Coupé (2020) | Información general
Mario Garcés (
@mgarces83)
El BMW Serie 2 Gran Coupé es, a pesar de su denominación, un turismo de cuatro puertas. Está derivado del
BMW Serie 1, modelo con el que comparte un buen tacto de conducción, un buen aislamiento acústico y un habitáculo bien rematado. Las diferencias de espacio son muy pequeñas, casi de matiz, pero el acceso a las plazas traseras es un poco más incómodo porque el hueco que liberan las puertas es más pequeño e irregular. Aún en su versión más potente (M235i xDrive) no alcanza el nivel de equilibrio de las clásicas berlinas deportivas de BMW. Es menos excitante, más corriente y cercano a otros tantos modelos de su tamaño que cuestan menos y corren lo mismo.
La versión básica cuesta 31 100 euros y la más cara, 63 127 euros (
lista de precios). Sus principales alternativas en el mercado son el
Mercedes-Benz CLA Coupé, que tiene un precio muy parecido y está derivado del Clase A (
ficha comparativa), y el
Audi A3 Sedán, que es más barato, mucho más veterano y tiene una silueta menos afilada (
ficha comparativa). El
Mazda3 Sedán también puede ser una alternatniva, aunque su gama de motores es mucho más reducida y cuesta mucho menos dinero (
ficha comparativa).
Hemos probado el BMW M235i xDrive y hemos conducido brevemente las versiones 218i de 140 CV y 220d de 190 CV. De la primera versión, que es la más potente de la gama actualmente, damos cuenta detalladamente en las
impresiones de conducción. Es una versión que destaca por ofrecer una relación excelente entre consumo (que es bajo) y prestaciones (que son buenas). No es una berlina deportiva que emocione al nivel que lo consiguen otras berlinas deportivas de BMW. Le falta algo de carácter, o quizás, algo que lo distinga claramente de sus competidores por tamaño, que son mucho más baratos pero pueden ser más divertidos e igual de cómodos. Por ejemplo, el
Hyundai Hyundai i30 Fastback N es un coche de planteamiento muy parecido, pero mejor para quien quiera una berlina de tamaño medio verdaderamente deportiva.
De las otras dos versiones que citamos, la de gasolina es la de menor potencia de toda la gama y resulta suficiente para circular con agilidad. Su motor tiene tres cilindros, pero ni por nivel de vibraciones ni por ruido lo parece (es de los mejores en este sentido, si no el mejor). Además, la entrega de potencia llega sin apenas retraso y de manera muy progresiva. La segunda versión (220d), como es lógico dada la diferencia de potencia, resulta mucho más adecuada para aquellas personas a las que les guste tener una buena reserva de aceleración. Su sonido, por ser Diesel, no es demasiado agradable, pero en ningún momento resulta molesto (de hecho, a velocidad sostenida apenas se siente).
Además de los motores citados, la gama está compuesta por otro Diesel de 116 CV. Todos están sobrealimentados y necesitan un
filtro de partículas para cumplir la norma de emisiones contaminantes.
El 218i se puede elegir con cambio de marchas manual de seis relaciones o automático de siete (de
doble embrague). Los 220d y M235i xDrive tienen un cambio automático de ocho relaciones (de
convertidor de par). El M235i xDrive es de tracción total y dispone de una serie de elementos —algunos decorativos y otros que cumplen una función práctica— que ensalzan su faceta deportiva. Algunos de
ellos se pueden montar de forma opcional en las versiones de menor potencia.
El Serie 2 Gran Coupé mide 4,53 m de longitud, 1,80 m de anchura y 1,42 m de altura. Es, por lo tanto, claramente más largo que el BMW Serie 1 (21 centímetros), prácticamente igual de ancho y un poco más bajo (1,4 cm). La
distancia entre ejes de ambos modelos es idéntica. El Serie 2 Gran Coupé es más aerodinámico que el Serie 1 por dos razones: a igualdad de motor tiene mejor
coeficiente Cx y una superficie frontal un poco menor. Eso explica que el Serie 2 Gran Coupé tenga mayor velocidad punta con idéntica potencia. También acelera peor, debido a que es mucho más pesado (
ficha comparativa).
En las plazas delanteras el espacio es el mismo que hay en un Serie 1, es decir, más que suficiente para que personas de estatura superior a la media se puedan acomodar sin problemas, incluso con el techo panorámico de cristal instalado. En las traseras tampoco hay grandes diferencias: tiene el mismo espacio para las piernas, dos centímetros menos de anchura y otros dos menos en altura. Las
impresiones del interior son un apartado específico donde contamos estos y otros muchos detalles del habitáculo.
Como suele ocurrir en aquellos vehículos cuya silueta se parece a la de un cupé, el principal inconveniente del Serie 2 Gran Coupé frente a una berlina de aspecto tradicional es el acceso a las plazas posteriores: las puertas no abren en un ángulo demasiado grande, liberan un hueco de formas irregulares y la pronunciada caída del techo en esa zona obliga a doblar el tronco más de lo normal para no golpear la cabeza contra el marco. En un Serie 1, el acceso a estas plazas también es mejorable, pero es claramente más cómodo que en un Serie 2 Gran Coupé.
El volumen del maletero es 430 litros, 50 más que el del Serie 1 y 40 más que el actual
BMW Serie 2 Coupé. El maletero del Mercedes-Benz CLA es un poco más grande, 460 litros, y el del Audi A3 Sedán prácticamente igual, 425 litros. Los asientos traseros se pueden abatir en tres partes (40:20:40) para ampliar el espacio de carga. La apertura de la tapa del maletero es automática y, si se dispone de la opción de Acceso Confort, se puede hacer pasando el pie por debajo del paragolpes trasero.
El BMW Serie 2 Gran Coupe tiene la tecnología ARB, —del alemán «aktornahe adschlupfbegrenzung»— que proviene del
BMW i3s y también la tiene el Serie 1, cuya función es hacer que el intercambio de información entre el control de tracción y la unidad electrónica de gestión del motor sea hasta tres veces más rápido y que, por tanto, disminuya el tiempo de respuesta del vehículo ante situaciones en las que haya pérdidas de tracción. Según BMW, «este elemento mejora notablemente la tracción al arrancar, tomar curvas o acelerar en carreteras secas y mojadas, en condiciones de nieve o hielo; y permite controlar el deslizamiento de las ruedas de una forma mucho más precisa y rápida que antes».
Otra tecnología compartida con el Serie 1 es la que tiene por nombre «BMW Performance Control». Se trata de un sistema que, en las curvas, frena ligeramente las ruedas interiores al giro para aumentar la
guiñada. Esto, en teoría, ayuda a que el coche mantenga con mayor precisión la trayectoria que se le marca con la dirección en las curvas.
El M235i xDrive tiene de serie un diferencial autoblocante de tipo
Torsen para el eje delantero (está integrado en la caja de cambios de ocho relaciones), una dirección más rápida y unos frenos más potentes (M Sport). Esta dirección y frenos se pueden montar como opción en las versiones de menor potencia.
Hay dos tipos de suspensión posibles además de la de serie: una más firme con amortiguadores de dureza fija (M Sport) y muelles específicos que dejan la carrocería 10 mm más cerca del piso; otra, que lleva amortiguadores de dureza variable. En ambas, las
barras estabilizadoras son específicas.
El equipamiento disponible de serie y en opción es muy parecido al del BMW Serie 1. De serie tiene aviso de colisión con función de frenado y reconocimiento de peatones y ciclistas,
alerta por cambio involuntario de carril (funciona entre 70 y 210 km/h),
programador de velocidad activo con función de frenado. En opción, este dispositivo de asistencia a la conducción se puede mejorar con una función que detiene el coche y lo vuelve a arrancar de forma automática. También puede haber
detección de vehículos en el ángulo muerto y «asistente de marcha atrás», que guarda los movimientos de la dirección para cualquier recorrido que el coche haya realizado hacia delante hasta 36 km/h, de tal forma que puede reproducir ese trayecto marcha atrás hasta un máximo de 50 m y hasta 9 km/h.
BMW Digital Key permite desbloquear el vehículo y arrancar el motor con el teléfono móvil, incluso si este está sin batería. También es posible autorizar hasta cinco dispositivos para que puedan hacer dichas funciones. Esta función es posible con el teléfono
Samsung Galaxy con Android 8.0 o superior, que sea compatible con la tecnología NFC.
Entre los sistemas de información y entretenimiento está lo que BMW llama Intelligent Personal Assistant, que es un sistema avanzado de reconocimiento vocal y que según BMW, «puede aprender rutinas y hábitos». Este sistema se activa pronunciando en cualquier momento «Hola, BMW» (aunque se puede elegir otra palabra de activación). Es un sistema similar al que usa Mercedes-Benz (se activa con «Hola, Mercedes») o Škoda («Okey, Laura»). El sistema multimedia puede ser compatible con
Android Auto y
CarPlay de manera inalámbrica.
El código de identificación interno de este BMW es F44. La
plataforma sobre la que está construido se denomina FAAR, del alemán «Frontantriebsarchitektur»; en español, «arquitectura de tracción delantera».
Con
nuestro comparador de seguros hemos calculado el precio de una póliza a todo riesgo sin franquicia para un BMW 218i Gran Coupé. El tomador es una mujer de 50 años, con más de 20 de carné, que vive en Madrid, recorre unos 15 000 km al año y dispone de un garaje comunitario. Realiza 20 000 kilómetros anuales y no tiene garaje. Con estas características, el precio más bajo lo ofrece Mapfre por 293 euros al año; además, esta póliza tiene muy buena relación entre calidad y precio (8,33 puntos sobre 100).
El interior del Serie 2 Gran Coupé guarda muchas similitudes con el del
Serie 1. Ambos comparten salpicadero y consola central, paños de puerta delanteros y asientos traseros y tienen, básicamente, los mismos vicios y virtudes en ajustes, materiales y acabados. La impresión inicial es buena, aunque hay detalles algo más pobres que en los BMW más caros, principalmente por la sensación de menor solidez que transmiten algunos plásticos duros como el de color negro brillante que hay entre los pasajeros delanteros, o la aparente endeblez de la puerta de la guantera frente al copiloto, que además estaba descuadrada respecto al salpicadero en su esquina superior derecha.
Delante hay prácticamente la misma altura disponible y la misma anchura entre puertas que en un
Serie 3. Detrás hay 5 centímetros menos de anchura, un centímetro menos de altura y 6 centímetros menos en longitud para las piernas, por lo que es en la segunda fila donde los pasajeros viajan claramente menos holgados respecto a la siguiente berlina, por tamaño, de BMW (
tabla de mediciones comparativa).
Comparado con las berlinas de su tamaño (que no necesariamente de su precio), como el
Ford Focus ST, el
Honda Civic Type R o el
Hyundai i30 N Fastback, los Mercedes-Benz
Clase A Sedán y
CLA Coupé, está en la media respecto a amplitud para los pasajeros de delante y está por debajo de la media en lo que ofrece a los pasajeros de atrás (
tabla de mediciones comparativa).
Las puertas del Serie 2 Gran Coupé no tienen marco en las ventanillas, detalle que pasa desapercibido una vez en marcha porque el aislamiento acústico es bueno aunque se ruede a velocidad elevada. No ocurre igual en todos los coches con este tipo de puertas. Al cerrarse, el motor de los elevalunas, como sucede en otros muchos coches con ventanillas sin marco, termina de subirlas para que ajusten bien con las gomas. El sellado que producen parece bien elaborado y es, al menos por nuestra experiencia al lavar los coches con lanza a presión, mucho mejor que el del
Tesla Model 3, en el que se cuela agua si se apunta directamente a la unión entre ventanilla y puerta.
Los asientos delanteros de nuestra unidad de pruebas eran los deportivos asociados al acabado M (
imagen), a diferencia de los que probamos en el Serie 1, que eran los normales (
imagen). Nuevamente, no me han parecido a la altura de los asientos que BMW es capaz de ofrecer en otros modelos deportivos, como el
M2 Competition (
imagen). Frente a estos, los del M235i xDrive son más incómodos y menos eficaces. Por la forma de la banqueta, no conseguí distribuir el peso desde los glúteos hasta la parte de atrás de las rodillas sin notar algún punto de presión incómodo.
Los asientos del
M2 Competition no tenían
esta pieza separada que permite alargar la banqueta y, sin embargo, no solo no la eché de menos sino que me resultaron más ergonómicos para uso diario y más eficaces en conducción deportiva. En tal caso, el apoyo lumbar también es mejor en el caso del M2 Competition, pese a que en ambos coches se puede conducir a un ritmo en el que prácticamente cualquier asiento que no sea un
baquet puro se queda corto para sujetar bien el cuerpo.
Este asiento deportivo del Clase A 45 AMG es, igualmente, mucho más eficaz para sacar partido a las prestaciones del coche que los del M235i xDrive.
El puesto de conducción tiene todo lo necesario a la mano del conductor. La visibilidad es buena hacia delante, aunque los pilares frontales son anchos y en la zona del retrovisor restan un ángulo de visión valioso en algunas situaciones, como al aproximarse a los pasos de cebra o las rotondas cuando viene un ciclista (que ocupa relativamente poco espacio en la vía en comparación con un coche). Hacia atrás se controlan bien las dimensiones del coche, en parte porque se ve lo suficiente por los retrovisores y ventanas y en parte porque los sensores hacen parte del trabajo.
Una vez habituado a los mandos del Serie 2 Gran Coupé, no hay apenas lagunas más allá de las que hemos reseñado durante las últimas pruebas en las que hemos conducido otros BMW con pantalla de instrumentación (BMW Live Cockpit Professional;
imagen). Esta presenta la información de manera farragosa, poco eficaz. Llama la atención que BMW siga sin ofrecer un sistema de
información proyectada en el parabrisas (
imagen) visible con gafas polarizadas, cosa que Ford sí hace.
El sistema multimedia está mucho mejor resuelto y ha evolucionado conservando la lógica de funcionamiento habitual en la marca, pero con la posibilidad de ordenar los «widgets» (pequeños componentes independientes para acceder a cada función) en la pantalla táctil y también de actualizar sus prestaciones a través de una nube de datos desde la que hacer directamente la descarga.
La boca de carga del maletero del Serie 2 Gran Coupé tiene una ventaja y un inconveniente. La ventaja es que el borde está a una cota baja y enrasada con el piso del maletero, lo cual facilita la tarea de meter maletas y bultos pesados sin tener que levantarlos mucho (
aquí se puede ver la altura comparada con una maleta grande y
aquí la misma situación simulada en un Serie 3 Berlina). El inconveniente es que es pequeña en altura y en profundidad, por lo que hay que meter los objetos voluminosos «apuntando» en horizontal hacia el fondo del vano, que sí es profundo y tiene volumen normal, de 430 litros.
El Serie 2 Gran Coupé, en su versión más potente hasta la fecha, la M235i xDrive, me ha parecido un buen coche pero no «un buen BMW». Los «buenos BMW», como lo es el
M340i xDrive, aúnan excelentes cualidades dinámicas con la capacidad de hacer partícipe al conductor, que se puede sentir en el centro de la acción cuando quiere disfrutar al volante. No he tenido esas buenas sensaciones en el Serie 2 Gran Coupé. Me ha parecido un coche más corriente, más cercano a lo que ofrecen otros muchos fabricantes cuando hacen versiones deportivas que a lo que hace BMW cuando pone empeño. Es rápido pero, tras aparcarlo, el recuerdo de su conducción no perdura en la memoria porque no es emocionante.
Es posible que parte de la culpa la tengan las ruedas que ha elegido BMW para equipar a esta versión. O, al menos, a la unidad que hemos probado, que apenas tenía kilómetros y, por tanto, vino así de fábrica. Los Bridgestone Turanza T005 suelen dar poco agarre y esta vez no han sido una excepción. Su rendimiento es mediocre en conducción deportiva. No casan en absoluto con el carácter del coche. El flanco se deforma con facilidad en los
apoyos, deslizan pronto y de manera ruidosa al ir rápido, y dan resultados muy pobres en la distancia de frenado.
Pero no toda la culpa es del neumático. El resto de factores que influyen en que este BMW no se parezca a lo tradicional en la marca tiene que ver, irremisiblemente, con su sistema de propulsión. Tiene tracción total, pero su comportamiento se parece al de un tracción delantera. La dirección sufre las interferencias que provoca la fuerza del motor, cosa que no ocurre en los BMW con tracción xDrive que derivan de versiones con tracción trasera (y, por tanto, con motor longitudinal en vez de transversal).
La dirección del M235i xDrive es firme, requiere de un pequeño esfuerzo para mover el volante, que se agradece en conducción rápida porque aporta precisión en las trazadas. Pero al acelerar se siente cómo en el volante hay fuerzas adicionales con las que también hay que lidiar, que varían en función de cuánto se pisa el acelerador, y no sólo en función de cuán apoyado está el coche en la curva, que es lo deseable. Por tanto, se pierde pureza a cambio de una capacidad de tracción que no es mayor que la de un M340i xDrive, que sale mejor de las curvas lentas gracias al efecto que produce el mayor reparto de potencia a las ruedas traseras.
El M235i xDrive tiende a deslizar de las cuatro ruedas, con el morro apuntando hacia el exterior del giro, si en mitad o a la salida de la curva se pisa el acelerador con decisión. No hay pérdidas de tracción como puede ocurrir en un deportivo de tracción delantera, pero este efecto también se mitiga con un
diferencial autoblocante, como ocurre en el
Ford Focus ST, que es más barato, más certero en curvas, corre prácticamente lo mismo y transmite sensaciones mucho más puras sin apenas sacrificar confort en comparación con el M235i. No veo motivos para aconsejar el BMW sobre el Ford, o sobre un
Hyundai i30 N Fastback Performance, más allá de gustos particulares que justifiquen desembolsar un 40 % más —
ficha técnica comparativa—.
En la
maniobra de esquiva el Serie 2 Gran Coupé de nuestra prueba se ha desempeñado con seguridad aunque torpemente. Bien por lo importante, las reacciones, que son fáciles de corregir, previsibles y seguras. Mal por el dato aislado de velocidad a la que ha superado la prueba, apenas 68 km/h, pobrísimo. Achacable en gran medida a las ruedas, como dije al principio pero, en todo caso, pobre. En el eslalon, hilando fino, es posible enlazar giros a ritmo rápido si se es suave con el volante, porque las ayudas electrónicas tardan en intervenir y dejan hacer al coche, que tiene buenas maneras siempre.
En uso cotidiano es un coche suficientemente cómodo para que viajen cuatro pasajeros sin problema. La suspensión absorbe con normalidad el efecto de los baches e irregularidades que provocan rebotes rápidos y secos en las ruedas. No hay sequedad en sus reacciones pero se nota que va firme de suspensión. Entre la posición normal del selector de modos de conducción (en este caso, Comfort) y la posición deportiva (Sport) hay poca diferencia de respuesta.
Hay berlinas deportivas en las que la amortiguación de dureza regulable tiene más marcadas las posiciones y se nota claramente el endurecimiento. La carrocería balancea moderadamente en las curvas que se toman a ritmo fuerte, más que en otras berlinas deportivas como el Hyundai i30 N Performance, que es similar al BMW en su posición normal de dureza y claramente más firme y duro en la posición deportiva.
El motor de cuatro cilindros y dos litros es brillante en prestaciones y en consumo. Para lo mucho que corre, gasta muy poco. No emociona. Hay sonido deportivo, pero queda un poco artificial, a veces parece rebuscado porque sólo proviene del escape y no de la admisión ni del orden de encendido. Son esos detalles que distinguen al deportivo que es bueno en cantidad, por las cifras que arroja, del que también es bueno en calidad, por las emociones que provoca.
En la medición de consumo en autovía, a 120 km/h de media, ha gastado 6,0 l/100 km, que es una cifra excepcionalmente baja incluso para turismos de gasolina con la mitad de potencia, o para turismos Diesel de potencia cercana. Un
Honda Civic Type R (2017) gastó en la misma ruta 8,3 l/100 km, y un Ford Focus ST 2.3 EcoBoost 280 CV (2019), 7,3 l/100 km. El
desarrollo en octava de la transmisión de ocho marchas (57,2 km/h por cada 1000 rpm) permite circular en autovía a apenas 2100 revoluciones. Aunque a ese régimen el motor no tiene una gran reserva de potencia, tiene la suficiente para mantener el ritmo en las cuestas medianamente pronunciadas. Independientemente del tipo de uso, salvo que se exprima la potencia con decisión, el M235i xDrive gasta poco. En uso combinado a ritmo normal (que, en este coche, es un ritmo algo más alegre que el del tráfico circundante, si cabe), es fácil estar en torno a los 8 litros por cada cien kilómetros sin hacer esfuerzos por gastar poco.
La caja automática funciona bien por rapidez en uso normal, sin ser un dechado de suavidad, principalmente porque al reducir varias marchas a menudo lo hace con brusquedad. Tampoco es fácil maniobrar a velocidad baja cuando el coche está parado y se intenta, por ejemplo, cuadrar el coche en una plaza de aparcamiento, porque entre cada maniobra marcha adelante y marcha atrás, la marcha no entra progresivamente y hay que tener tino con el acelerador si no se quiere aparcar a trompicones. Este efecto se maximiza si está activada la función «HOLD» (mantener) del freno de estacionamiento, que activa los frenos cada vez que se detiene el coche y se cambia de D a R o viceversa.
El M235i xDrive, según nuestras mediciones, acelera de 80 a 120 km/h en 3,8 segundos. Para un coche de 306 caballos es una cifra normal. Hay modelos menos potentes que han sido más rápidos, como el Ford Focus ST 2.3 EcoBoost de 280 CV, que aceleró en 3,7 segundos, el BMW 330e Berlina, de 292 CV, que lo hizo en 3,6 s o el
Mercedes-AMG A 35 4MATIC, con 306 CV, que necesitó 3,4 s. Todos los turismos equiparables al M235i xDrive que han sido menos rápidos, son también menos potentes, como el Hyundai i30 N Performance de 272 CV, que tardó 4,1 s o el
Škoda Octavia Combi RS de 230 CV, con 4,0 s.
La distancia de frenado ha sido mala. 57,2 metros para detenerse desde 120 km/h es una cifra impropia de una berlina normal y, mucho menos, de una berlina deportiva. Los modelos semejantes a este M235i xDrive cubren esa frenada en distancias de entre 49 y 53 metros, como se constata en esta
tabla comparativa de mediciones.
https://www.km77.com/coches/bmw/serie-2/2020/gran-coupe/informacion