Ah, y ahora una anécdota. Era de noche, carretera desierta, yo circulo a mi bola, rodando ligerito y de repente un par de coches aparecen a mis espaldas, muy pegaditos, metiendo presión. Bueno, me digo que es hora de despegarme de ellos y tras cuatro o cinco curvas donde está prohibido adelantar me siguen mordiendo la matrícula. Conozco bien la carretera y sé que a unos 500 m hay una recta de un km y pico. Es ahí donde me desharé de ellos. Por el retrovisor no acierto a distinguir el modelo que me sigue, por un momento pensé en un peugeot 407, pero tampoco me preocupé mucho. Lo único cierto es que sé que quería adelantarme. Llega el inicio de la recta y suelto un montón de caballos, ahí se me fue el coche hasta las 6.000 revoluciones en tercera y empezaba a despegar casi literalmente. Ni siquiera me tomé la molestia de comprobar por el retrovisor en donde había dejado plantados a los perseguidores. Pero, oh oh, uno de ellos estaba otra vez pegado a mi. Aunque no me pudo adelantar, la recta llegaba a su fin, seguía allí pegado. Qué raro -pensé- eso no es un peugeoto 407. Cuatro o cinco curvas después, medio acojonado por la velocidad a la que íbamos, me dije que era el momento de acabar con el juego y bajé el ritmo considerablemente, dejándolo adelantar al primero y a su colega. En el culo del primero había cuatro tubos de escape y unas bonitas letras: M6. El otro era un serie 5 creo recordar.
Saludetes