EL MAGO
El amoral que nos gobierna es experto en pucherazos. Sánchez, en su misma mismidad, es un pucherazo andante: un tahúr del Mississippi, un as del birlibirloque, un “nada por aquí-nada por allá”, un mago que saca conejos de la chistera y amaña votos tras una puerta.
Hablamos del mago que plagió su tesis. Hablamos del mago que financió su carrera con ganancias obtenidas en los prostíbulos del suegro. Hablamos del mago que envió a Cerdán y a Koldo a meter votos falsos en las urnas del PSOE. Hablamos del mago que, ante las propias narices de sus compañeros, escondió una urna en un cuarto de Ferraz. Hablamos del mago al que Susana Díaz, llorando, le rogaba: “Pedro, déjate ya de mamparas y saca la urna donde la podamos ver”. Hablamos del mago al que José Borrell, con mucha calma, le imploraba: “Pedro, no me importa que votemos en secreto, pero pon la urna donde la veamos, y vamos a votar como Dios manda”. Hablamos del mago al que Emiliano García Page, líder socialista de Castilla-La Mancha, acusó anteayer de intentar un pucherazo. Hablamos del mago que, con el silencio bien pagado de todos los dirigentes testigos, se hizo con las riendas del PSOE y luego con las de España. Hablamos del mago que, con otros tres presuntos delincuentes, convenció a la militancia socialista de lo bonito que sería tenerlo de presidente. Hablamos del mago que, en oscuras reuniones en un hotel de Suiza, acordó gobernar España con un delincuente fugado. Hablamos del mago que se reunió en secreto con Otegi en un caserío navarro para blanquear a Bildu y excarcelar a etarras. Hablamos del mago que tiene un hermano y una esposa imputados por corrupción. Hablamos del mago que echa pestes de los jueces. Hablamos del mago que gobierna sin Presupuestos Generales del Estado. Hablamos del presidente del Gobierno de España, aunque no sabemos si también de Cataluña, pues, según el mago, son dos países distintos. Hablamos del mago que ahora es dueño del Boletín Oficial, y de Correos, y de las oficinas de Correos, y del voto por correo, y de INDRA, y del volcado de votos de INDRA, y del CIS, y de las falsas encuestas del CIS, y del Ejército, y de la Policía Nacional, y de la Guardia Civil, y de Hacienda, y de la UGT, y de Comisiones Obreras, y de Televisión Espantosa, y de La Sexta, y de la SER, y de El País, y de la SEPI, y del CNI. Hablamos de un tipo que vendería a su propia madre por un minuto más en La Moncloa. Hablamos, en resumidas cuentas, del mago amoral (pero profundamente enamorado) que organizará las próximas elecciones generales. Dios nos asista.
Porque Su Sanchidad, arteramente, mientras nos tiene entretenidos con el cabestrillo de Sara Santaolalla, toquetea algo crucial para el futuro de España: el voto. Y es que Sánchez, desde que lo parieron, lo tiene claro: si el electorado no te quiere, si el electorado te detesta, si el electorado no deja que te asomes a la puerta de la calle, si no puedes convencer al electorado para que te vote limpiamente… cambia el electorado.
Hoy no abordaré el asunto de la regularización masiva (y exprés) de los inmigrantes ilegales: esas personas que ayer no podíamos expulsar a sus países de origen porque carecían de documentos identificativos, pero que hoy tienen documentos identificativos como para alicatar un cuarto de baño. Sobre ese curioso milagro… correremos un estúpido velo, que diría Jesulín. Hoy tocaré en profundidad algo más inmediato y muchísimo más grave: la Ley de Nietos, perpetrada a resultas de la Ley de Memoria Democrática.
La Ley de Nietos permite que descendientes de republicanos españoles exiliados (hace un siglo) puedan obtener la nacionalidad española INMEDIATAMENTE, sin necesidad de residir o haber residido en España y sin cumplir los requisitos ordinarios de vínculo material que se exigen a cualquier otro extranjero: basta con acreditar una línea genealógica izquierdista para obtener DNI y, con él, derechos políticos plenos.
Peor aún. La Ley de Nietos dictamina que las organizaciones frentepopulistas que lucharon antaño en nuestra Guerra Civil sean las responsables últimas de validar a los herederos de los republicanos, y menciona expresamente a UGT, CNT, Partido Socialista Obrero Español, Partido Comunista de España, Partido Nacionalista Vasco y Esquerra Republicana. O sea: esas organizaciones neutrales decidirán quiénes de los DOS MILLONES Y MEDIO DE SOLICITANTES (datos del propio Gobierno) se convertirán en españoles con derecho al voto. Insisto: dos millones y medio de solicitudes en manos de la izquierda española y del separatismo, valga la rebuznancia. P’habernos matao, lector. P’habernos matao. Y de ese total de solicitudes genealógicas, ya tienen concedida la nacionalidad española 517.377 agraciados en la Bonoloto: argentinos (42%), cubanos (12%), brasileños (11%), mejicanos (10%), chilenos (6%), estadounidenses (5%), franceses (5%), argelinos (3%), marroquíes (2%), otros países (4%). Una vergüenza.
Peor todavía: también los familiares de los susodichos solicitantes acabarán siendo españoles. Es curioso: mientras un extranjero que reside y trabaja legalmente en España tiene que demostrar ingresos, vivienda y estabilidad para reagrupar a su familia, este nuevo “nacional”, por la Ley de Nietos, puede traer a su familia INMEDIATAMENTE, sin acreditar ingresos, sin demostrar condiciones de vivienda y sin pasar por los filtros que sí se exigen a los extranjeros que llevan años dentro de España. Otra vergüenza.
Tal vez pensabas, amigo lector, que el mago de los pucherazos se iba a conformar con eso, con otorgar la nacionalidad española a dos millones y medio de iberoamericanos y a sus familias. Qué va. La triada oscura del mago –narcisismo, maquiavelismo y psicopatía– da para más. Al no residir en España casi ninguno de esos “nuevos españoles”, el Gobierno está decidiendo en qué provincia los censa a efectos meramente electorales. Y… ¿adivinas adónde ha ido a parar la inmensa mayoría de esos 517.678 “españoles nuevos”? Efectivamente, lector: a la provincia de Madrid, a la provincia que más diputados aporta al Congreso, a la provincia donde la izquierda no tiene nada que hacer con los españoles actuales. A la provincia que puede decantar una victoria electoral, en un sentido o en otro, mediante el voto exterior, el voto CERA. Qué casualidad.
En resumen: la Ley de Memoria Democrática no ha servido para sacar republicanos de las cunetas, sino para sacar votos de la chistera. Votos para el mago Sánchez. Votos de agradecimiento al mago. Votos al p*to mago. Perdón: al p*to amo. O sea: España entera se ha convertido en el cuarto oscuro del mago, en la habitación del pucherazo, en el habitáculo infame donde el mago, a la vista de sus compañeros cómplices, ocultó una urna para empezar su carrera.
Firmado:
Juan Manuel Jimenez Muñoz.
Mago de las palabras