Ni más ni menos, Carlos. Los pobres estamos siempre dando vueltas al tarro sobre lo que hacen, dónde y por qué gastan su dinero los que lo tienen, acusándolos de camellos, traficantes de armas, fachas, nuevos ricos, explotadores cabrones, horteras, deportistas catetos...mientras, nosotros, los listos, la mitad de los meses no llegamos a fin de mes...yo porque me gasto lo que pillo, que conste, ventajas de la soltería, aunque no me llega para el club selecto del burbujeador, en adelante, mercado Freixenet.
Hay los coches que hay de determinados modelos con ciertas rarezas, cada vez va a haber menos y valen lo que valen en el mercado donde se menean. No hay más. Si hay aficionados a los relojes, verán un paralelismo clarísimo en el mercado vintage Rolex, que muchos no entenderán, pero es un mercado internacional, con sus reglas, basado en la escasez de piezas, a las que sus dueños ponen el precio siempre que cumplan determinados requisitos. Llámalo burbuja, llámalo Carmen. Ya lleva más de 20 años y no deja de aumentar, la burbuja debe ser de pellejo de cabra, si fuese de jabón habría explotado hace una década. En estos mercados entra determinado tipo de gente que hace que se genere una picaresca, eso también, pero ese es otro tema.