Se trata de una berlina con muchísima personalidad, pero con las carencias propias de una marca minoritaria, casi artesanal y para más
inri, italiana. A pesar de todo, me encanta.
Esta semana estoy repasando una
Autopista de finales de 1994, en la que precisamente se realiza una primera presentación muy detallada del modelo, y ya en ese momento los redactores le meten bastante caña a la cuestión de los acabados (los materiales sí brillan por su suntuosidad).
También se cuenta algún detalle en cuanto a cómo la marca improvisaba sobre la marcha. Inicialmente el modelo no iba a contar con airbag de conductor, pero ante la grave carencia que esto supondría ante la competencia, se apresuraron a montar un volante con airbag genérico (el mismo que el del Lancia Thema, que estaba en similar tesitura). Este es el motivo por el que en las primeras unidades, el escudo de la marca esta incrustado en la parte izquierda del aro de madera del volante, en lugar de hacerlo en la posición central del cojín, como es lo usual: