X
Xana.Astur
Invitado
“Desde que las insignias se llaman pins, los maricones gays, las comidas
frías lunchs y los repartos de cine castings, este país no es el mismo,
ahora es mucho, muchísimo más moderno.
Antaño los niños leían tebeos en vez de comics, los estudiantes pegaban
posters creyendo que eran carteles, los empresarios hacían negocios en
vez de business y los obreros, tan ordinarios ellos, sacaban la
fiambrera a medio día en vez del tupper-ware.
Yo, en el colegio, hice aerobic muchas veces, pero, tonta de mí, creía
que hacía gimnasia. Nadie es realmente moderno si no dice cada día cien
palabras en inglés. Las cosas, en otro idioma, nos suenan mucho mejor.
Evidentemente, no es lo mismo decir bacon que panceta, aunque tengan la
misma grasa, ni vestíbulo que hall, ni inconveniente que handicap…
Desde ese punto de vista, los españoles somos modernísimos. Ya no
decimos bizcocho, sino plum-cake, ni tenemos sentimientos, sino
feelings.
Sacamos tickets, compramos compacs, comemos sándwiches, vamos al pub,
practicamos el rappel y el raffting, en lugar de acampar, hacemos
camping y cuando vienen los fríos, nos limpiamos los mocos con kleenex.
Esos cambios de lenguaje han influido en nuestras costumbres y han
mejorado mucho nuestro aspecto. Las mujeres no usan medias, sino panties
y los hombres no usan calzoncillos, sino slips y después de afeitarse,
se echan after-shave, que deja la cara mucho más fresca que el tónico.
El español moderno ya no corre, porque correr es de cobardes, pero hace
footing; no estudia, pero hace masters y nunca consigue aparcar pero
siempre encuentra un parking.
El mercado ahora es el marketing; el autoservicio, el self-service; el
escalafón, el ranking y el representante, el manager. Los importantes
son vips, los auriculares walkman, los puestos de venta stands, los
ejecutivos yuppies; las niñeras baby-sitters, y hasta nannies, cuando el
hablante moderno es, además, un pijo irredento.
En la oficina, el jefe esta siempre en meetings o brain storms, casi
siempre con la public-relations, mientras la assistant envía mailings y
organiza trainings; luego se irá al gimnasio a hacer gim-jazz, y se
encontrará con todas las de la jet, que vienen de hacerse liftings, y
con alguna top-model amante del yogurt light y el body-fitness.
El arcaico aperitivo ha dado paso a los cocktails, donde se jartan a
bitter y a roast-beef que, aunque parezca lo mismo, engorda mucho menos
que la carne.
En la tele, cuando el presentador dice varias veces O.K. y baila como un
trompo por el escenario la cosa se llama show, bien distinto, como
ustedes, del anticuado espectáculo; si el show es heavy es que contiene
carnaza y si es reality parece el difunto diario EL CASO, pero en
moderno.
Entre medias, por supuesto, ya no ponen anuncios, sino spots que, aparte
de ser mejores, te permiten hacer zapping.
Estas cosas enriquecen mucho.
Para ser ricos del todo, y quitarnos el complejo de tercermundistas que
tuvimos en otros tiempos, solo nos queda decir con acento americano la
única palabra que el español ha exportado al mundo: la palabra “SIESTA”.
Espero que os haya gustado… yo antes de leerlo no sabía si tenía stress
o es que estaba hasta los coj*nes."
frías lunchs y los repartos de cine castings, este país no es el mismo,
ahora es mucho, muchísimo más moderno.
Antaño los niños leían tebeos en vez de comics, los estudiantes pegaban
posters creyendo que eran carteles, los empresarios hacían negocios en
vez de business y los obreros, tan ordinarios ellos, sacaban la
fiambrera a medio día en vez del tupper-ware.
Yo, en el colegio, hice aerobic muchas veces, pero, tonta de mí, creía
que hacía gimnasia. Nadie es realmente moderno si no dice cada día cien
palabras en inglés. Las cosas, en otro idioma, nos suenan mucho mejor.
Evidentemente, no es lo mismo decir bacon que panceta, aunque tengan la
misma grasa, ni vestíbulo que hall, ni inconveniente que handicap…
Desde ese punto de vista, los españoles somos modernísimos. Ya no
decimos bizcocho, sino plum-cake, ni tenemos sentimientos, sino
feelings.
Sacamos tickets, compramos compacs, comemos sándwiches, vamos al pub,
practicamos el rappel y el raffting, en lugar de acampar, hacemos
camping y cuando vienen los fríos, nos limpiamos los mocos con kleenex.
Esos cambios de lenguaje han influido en nuestras costumbres y han
mejorado mucho nuestro aspecto. Las mujeres no usan medias, sino panties
y los hombres no usan calzoncillos, sino slips y después de afeitarse,
se echan after-shave, que deja la cara mucho más fresca que el tónico.
El español moderno ya no corre, porque correr es de cobardes, pero hace
footing; no estudia, pero hace masters y nunca consigue aparcar pero
siempre encuentra un parking.
El mercado ahora es el marketing; el autoservicio, el self-service; el
escalafón, el ranking y el representante, el manager. Los importantes
son vips, los auriculares walkman, los puestos de venta stands, los
ejecutivos yuppies; las niñeras baby-sitters, y hasta nannies, cuando el
hablante moderno es, además, un pijo irredento.
En la oficina, el jefe esta siempre en meetings o brain storms, casi
siempre con la public-relations, mientras la assistant envía mailings y
organiza trainings; luego se irá al gimnasio a hacer gim-jazz, y se
encontrará con todas las de la jet, que vienen de hacerse liftings, y
con alguna top-model amante del yogurt light y el body-fitness.
El arcaico aperitivo ha dado paso a los cocktails, donde se jartan a
bitter y a roast-beef que, aunque parezca lo mismo, engorda mucho menos
que la carne.
En la tele, cuando el presentador dice varias veces O.K. y baila como un
trompo por el escenario la cosa se llama show, bien distinto, como
ustedes, del anticuado espectáculo; si el show es heavy es que contiene
carnaza y si es reality parece el difunto diario EL CASO, pero en
moderno.
Entre medias, por supuesto, ya no ponen anuncios, sino spots que, aparte
de ser mejores, te permiten hacer zapping.
Estas cosas enriquecen mucho.
Para ser ricos del todo, y quitarnos el complejo de tercermundistas que
tuvimos en otros tiempos, solo nos queda decir con acento americano la
única palabra que el español ha exportado al mundo: la palabra “SIESTA”.
Espero que os haya gustado… yo antes de leerlo no sabía si tenía stress
o es que estaba hasta los coj*nes."
pero algo de inglés hay que saber, que si no nos dejáis sin comer a los profesores de inglés.