- Modelo
- BMW E36 325i
- Registrado
- 15 Mar 2016
- Mensajes
- 3
- Reacciones
- 4
Buenas tardes a todos.
Me presento, vivo en la Ciudad de Asunción, Capital de la República del Paraguay, desde hace un año, soy el dueño de 325I E36 Coupé del año 1994 con vanos y caja automática (ZF creo). Decidí registrarme debido al alto nivel de los debates y los bricos que se dan en este foro. Aunque mis primeros autos fueron de origen regional (Sudamérica), siempre he preferido los autos europeos debido principalmente a la mecánica de los motores, la calidad y por sobretodo sus diseños atractivos. Mis otros autos fueron Alfa Romeo 164 Super TD, Mercedes Benz 190E 2.3 16v y siempre estuve esperando la oportunidad de adquirir un BMW y ahora que lo he tratado lo suficiente, puedo afirmar que muchas de las "leyendas urbanas" que se dicen de éste vehículo, como los consumos siderales, su fragilidad etc. son solo eso, leyendas.
En fin, como ya dije, hace un año que lo uso todos los días y cada mañana es un placer verlo ahí, estacionado y con esa mirada de halcón maestro que ha localizado a su presa, listo para arrancar y salir del puño del halconero.
Me presento, vivo en la Ciudad de Asunción, Capital de la República del Paraguay, desde hace un año, soy el dueño de 325I E36 Coupé del año 1994 con vanos y caja automática (ZF creo). Decidí registrarme debido al alto nivel de los debates y los bricos que se dan en este foro. Aunque mis primeros autos fueron de origen regional (Sudamérica), siempre he preferido los autos europeos debido principalmente a la mecánica de los motores, la calidad y por sobretodo sus diseños atractivos. Mis otros autos fueron Alfa Romeo 164 Super TD, Mercedes Benz 190E 2.3 16v y siempre estuve esperando la oportunidad de adquirir un BMW y ahora que lo he tratado lo suficiente, puedo afirmar que muchas de las "leyendas urbanas" que se dicen de éste vehículo, como los consumos siderales, su fragilidad etc. son solo eso, leyendas.
En fin, como ya dije, hace un año que lo uso todos los días y cada mañana es un placer verlo ahí, estacionado y con esa mirada de halcón maestro que ha localizado a su presa, listo para arrancar y salir del puño del halconero.
