Efectivamente, la manera de proteger un turbo va en doble vertiente: cuando se arranca el coche, y también cuando se va a apagar...
Cuando se arranca el coche.
El turbo necesita lubricación, y eso se consigue con aceite;-) No se debe pisar en frio, porque el aceite no ha adquirido la temperatura necesaria para fluir adecuadamente, con lo cual pisar en frio es desaconsejable.
Cuando se va a parar el coche.
Efectivamente, tras el uso del vehículo, es conveniente dejar enfriar el turbo (álabes, caracola, etc) o bien con una conducción suave minutos antes de parar el vehículo, o bien dejándole un tiempo al ralentí antes de apagarlo. Así se consigue reducir bastante su temperatura.
Así es, hay que dejar un tiempo prudencial de uso para empezar a exigir rendimiento del vehículo, y un tiempo de reposo para que enfrie.