De primeras, cuando le llamas por el nombre se le nota la cara de encabronao de "quién c**o es este", pero es normal..., estando hasta arriba de curro que te venga a molestar un desconocido...
Después es un tío muy majete y detallista. El otro día me dio una palmera de chocolate y hoy un croissant relleno de nata. La próxima tendré que decirle que no me ponga nada extra, no porque me de apuro (que me lo da), si no porque es una trampa mortal..., lo tiene bien estudiado y nos ve la cara de pecadores (en mi caso me delata más el cuerpo serrano que gasto).
Hoy ha caído otra palmera. Desde que cerraron la pastelería Praga en la calle Antonio López (Madrid) no había vuelto a comer una tan buena...
El roscón muy bien, mi mujer le dará boleto en un santiamén.
El gran descubrimiento ha sido el croissant relleno..., hostias... (lo de la trampa y tal...).
Mi mujer ya ha dicho que el roscón está muy bien pero "tú traeme croissants de estos"...